Perspectivas

Seis razones por las que proteger la naturaleza es la mejor inversión

¿Cuánto vale la naturaleza? Es invaluable y aporta billones en beneficios. Descubre cómo sostiene nuestras vidas y economías.

Ilustración de una línea verde irregular que recuerda a un gráfico bursátil. Los ángulos también forman una cresta montañosa con picos nevados. Al fondo se aprecia una cuadrícula de papel cuadriculado azul, el contorno de un bosque de coníferas y diversos símbolos monetarios, como el dólar y el euro.
La naturaleza y la economía No existirían economías sin los servicios y recursos que la naturaleza nos proporciona. © Mikhaila Markham/TNC

La economía es algo creado por el ser humano, ¿verdad? Las personas somos los únicos seres vivos de la Tierra que asignamos valor en forma de dinero (hasta donde sabemos).  Los productos y servicios que compramos con ese dinero también los creamos los seres humanos. Y gran parte de esto ocurre, al parecer, lejos de la naturaleza, en junglas de asfalto.

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Pero la naturaleza y la economía se relacionan entre sí de forma muy profunda. Sin la naturaleza, ni siquiera tendríamos economía. Cuando la ayudamos, ella nos ayuda a nosotros. Y cuando valoramos la naturaleza, podemos protegerla mejor.

A continuación, explicamos por qué cuidar de la naturaleza es la mejor inversión que podemos hacer.

1. En primer lugar, la naturaleza no tiene precio

La naturaleza aporta mucho a nuestras vidas, entonces, ¿por dónde empezamos? En primer lugar, reconozcamos que algunos de sus beneficios simplemente no se pueden medir. La naturaleza nos rodea y no tiene precio: es valiosa, esencial e inconmensurable.

¿Cuánto vale la sensación de calma que te invade al respirar el aire del bosque, escuchar el murmullo de un arroyo o contemplar una puesta de sol que te deja sin aliento?

ARROYO TAI SHING Entre árboles y rocas cubiertas de musgo, el arroyo Tai Shing desciende desde Tai Mo Shan, el pico más alto de Hong Kong. © Hoi Chuen Fung/TNC Photo Contest 2021

¿Cuánto vale, en dólares, euros o soles, la curiosidad de un niño al descubrir la naturaleza? ¿La emoción de ver un águila, un ciervo o un delfín por primera vez? No hay moneda capaz de medirlo.

La naturaleza nos conecta con el mundo que nos rodea y con otras personas, a través de la cultura, la espiritualidad y experiencias compartidas. Y todo eso no tiene precio.

¿Por qué la biodiversidad es tan importante? 3:05 Descubre por qué la interconexión de miles de millones de especies en el planeta resulta esencial para nuestra vida.

2. La naturaleza sostiene directamente nuestras vidas y economías.

Al igual que los cimientos de una casa, la naturaleza sostiene nuestras vidas y nuestras economías, incluso cuando no nos damos cuenta.

Tanto las economías mundiales como las locales dependen de los hábitats de la Tierra para obtener sus recursos (alimentos como frutas y verduras o materias primas como la madera y el agua dulce) y sus servicios (como la regulación del clima y la protección frente a las inundaciones).

Y cuando intentamos ponerle precio al valor de la naturaleza, las cifras son alucinantes. El Foro Económico Mundial estima que USD 44 billones (enlace en inglés) del valor económico generado en el mundo, aproximadamente la mitad del PIB global, dependen en gran medida o de forma considerable de la naturaleza.

Ese nivel de influencia significa que la naturaleza sostiene prácticamente todas las industrias del mundo y, en consecuencia, cada empleo. En definitiva, la naturaleza es la base real de nuestra economía.

Frutas verdes y amarillas de caco yasen sobre una hoja de banano mientras el dueno de la finca trabaja entre los arboles a lo lejos.
COSECHA DE CACAO Frutos de cacao en una finca del estado de Pará, Brasil. Con diversas especies nativas de árboles, esta finca cultiva un bosque comestible que enriquece el suelo mientras produce alimentos como el cacao. © Maíra Erlich/TNC
Una playa de arena blanca como el polvo se encuentra con un océano azul brillante en un día soleado. Al fondo se divisan exuberantes palmeras verdes.
PLAYA DE ARENA BLANCA En North Island, Seychelles, esta playa de arena blanca simboliza el éxito de la restauración y la conservación, impulsadas por un turismo que valora la naturaleza. © Jason Houston

Si trabajas en un sector relacionado con la alimentación (o, simplemente, comes), puedes darle las gracias a la naturaleza. Alrededor del 35 % de toda la producción de alimentos, incluido el 75 % de los cultivos más importantes, se beneficia de la polinización que realizan las aves, los murciélagos y los insectos.

La polinización de estos alimentos, entre los que se incluyen cultivos comerciales como el café, el cacao, los aguacates y las almendras, representa un valor económico de hasta USD 577 000 millones al año (enlace en inglés).

Pez loro Un pez loro princesa se alimenta de algas en la bahía de Samaná, en República Dominicana. Los peces loro contribuyen al mantenimiento de las playas y los corales que sustentan la economía turística del país. © Jeff Yonover

Y luego está el turismo. Es muy probable que la naturaleza haya sido una de las principales razones por las que decidiste viajar a algún lugar en los últimos tiempos. Quizás hayas viajado por el clima agradable o el paisaje de fondo. O más bien para hacer una excursión a un parque nacional o para disfrutar de un día de playa.

Si disfrutas de las playas de arena blanca, dale las gracias al “trabajo” del pez loro (enlace en inglés). Y si alguna vez fuiste a ver los arrecifes de coral, sin duda tienes que darle las gracias a la naturaleza. El turismo en torno a los arrecifes de coral es una industria de USD 36 000 millones que sigue en aumento.

3. La naturaleza nos presta muchos servicios que no se tienen en cuenta o se subestiman en la economía.

En todo momento (mientras duermes, te cepillas los dientes o lees este artículo), la fauna y los hábitats cercanos y lejanos te brindan servicios vitales que te ayudan a vivir y a prosperar.

Estos beneficios se conocen como servicios ecosistémicos. Y no son algo prescindible, son esenciales para la vida y, por ende, para nuestra subsistencia. Una economía no durará mucho sin agua limpia, aire, alimentos o un clima habitable.

Ilustración Una persona sostiene un smartphone en su mano derecha. En la pantalla aparece una app bancaria con cargos como: “Luciérnagas solicitaron $ para picnic romántico”, “Ardilla solicitó $ para gestión de bosques”, “Pagaste $$ a Humedal local por protección contra inundaciones” y “Pagaste a Arrecife de ostras por limpiar el océano”. El teléfono se destaca sobre un fondo rosa.
Devolverle a la naturaleza ¿Y si pudiéramos compensar a la naturaleza tan fácilmente como enviamos dinero a un amigo desde una app? © Mikhaila Markham/TNC

Las plantas, los suelos e incluso el océano ayudan a regular el clima del planeta para que se mantenga dentro del rango extraordinariamente estrecho que se necesita para albergar a las especies de la Tierra, incluidos los seres humanos.

Los bosques y los humedales son como los riñones de la naturaleza, ya que filtran y purifican el agua dulce.

Los bosques también frenan la caída de la lluvia para que una parte de ella pueda entrar en las reservas de agua subterránea y los acuíferos, como depósitos constantes en una cuenta bancaria.

Estos y otros servicios son el resultado de procesos evolutivos que se han desarrollado a lo largo de millones, incluso miles de millones, de años. 

Y aunque la naturaleza trabaja sin descanso, no nos envía facturas. Lo único que pide es que la cuidemos para que pueda funcionar bien y, a su vez, pueda brindarnos estos servicios.

El valor de estos servicios es astronómico, aunque la mayoría de los análisis económicos no lo tengan en cuenta. Si tuviéramos que ponerle un precio a la capacidad de la naturaleza para filtrar el agua, limpiar el aire y regular el clima a nivel mundial, ascendería a billones de dólares. De hecho, un análisis de BCG (enlace en inglés) situó esta cifra en USD 150 billones, lo que equivale a cinco veces el tamaño de la economía de Estados Unidos.

4. La naturaleza te ayuda a ahorrar dinero (¡sí, a ti!) y a prevenir desastres de forma silenciosa y constante.

Hemos hablado mucho de las economías a nivel global. Ahora, hablemos de ti.

La naturaleza te ayuda a ahorrar mucho más dinero que cualquier descuento de tarjeta de crédito o cupón, ya que te permite reducir los costos de las facturas de servicios públicos, mantenerte sano y protegerte de los desastres.

Los descuentos de la naturaleza Cuando la naturaleza está sana, nos ahorra dinero todos los días… sin que tengamos que buscar ofertas. © Mikhaila Markham/TNC

La naturaleza nos mantiene frescos.

A medida que las temperaturas globales se elevan a un ritmo alarmante, la gente dedica cada vez más tiempo, atención y dinero a mantener sus cuerpos frescos. En las ciudades, plantar árboles es una de las soluciones de refrigeración más eficaces.

De hecho, los árboles pueden enfriar el aire en las zonas urbanas hasta 7°C (45 °F) (enlace en inglés).  Esta refrigeración natural puede ahorrarte dinero, ya que ayuda a evitar riesgos para tu salud y reduce los costos de las facturas de electricidad por el uso de ventiladores y aire acondicionado.

 

La naturaleza nos mantiene sanos.

Una buena salud reduce los gastos médicos y de seguros. Mientras que los árboles refrescan nuestras calles, los polinizadores, como las abejas, las mariposas y los pájaros, hacen posible que las plantas les aporten muchos micronutrientes a nuestras comidas, lo que nos mantiene sanos.

Estudios recientes también demuestran que el simple hecho de pasar tiempo en la naturaleza (simplemente estar cerca de ella) tiene grandes beneficios para la salud mental.

¿Cómo mejora la naturaleza tu salud? (2:04) La naturaleza ofrece espacios ideales para hacer ejercicio o meditar; mejora la calidad nutricional de los alimentos; y estar cerca de áreas verdes puede reducir el estrés y disminuir el riesgo de mortalidad.

La naturaleza nos protege.

Una de las principales formas en que la naturaleza contribuye a nuestro bienestar y nos ayuda a ahorrar dinero es protegiéndonos de fuertes tormentas, inundaciones e incendios. Estos desastres son, en el mejor de los casos, costosos e incómodos y, en el peor, ponen en peligro nuestras vidas.

Los humedales y las llanuras aluviales actúan como esponjas que impiden que el agua destruya nuestras casas. Los arrecifes de coral, los arrecifes de ostras, los manglares y las dunas de arena reducen la energía de las olas y ayudan a mantener las costas.

Durante el huracán Sandy en 2012, los humedales de Nueva Jersey evitaron más de USD 625 millones en daños por inundaciones a las comunidades cercanas.

Esta cifra ya es significativa por sí sola, pero cobra aún más peso si consideramos lo que implican los daños por agua: reconstrucciones costosas, la compleja eliminación de moho perjudicial y la pérdida de objetos de valor sentimental irreemplazables.

La naturaleza también puede protegernos de los incendios forestales. Un manejo forestal adecuado, que reconozca el papel natural del fuego en muchos ecosistemas, puede reducir el riesgo de incendios descontrolados y extremadamente costosos.

5. Para que la naturaleza siga sustentándonos debe estar sana, y protegerla es la mejor inversión que podemos hacer.

Los actos de servicio son el lenguaje del amor de la naturaleza. Cuando le devolvemos ese amor cuidando de ella, cuidamos de todos, y de una forma muy rentable.

Desafortunadamente, nos queda mucho por hacer para cumplir con nuestra parte del trato. Los seres humanos seguimos destruyendo la naturaleza y complicando su capacidad de sustentarnos.

Las especies se extinguen, los hábitats de agua dulce se deterioran rápidamente y el cambio climático no hace más que acelerarse. Ya podemos ver efectos reales en nuestros sistemas de alimentación, suministros de agua y otros recursos naturales vitales. 

De hecho, en la actualidad, por cada dólar que se invierte en la conservación de la naturaleza, se gastan USD 30 (enlace en inglés) en actividades que la destruyen, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

La naturaleza lo vale.

La naturaleza sostiene nuestras vidas y economías. Cada vez más estudios muestran que protegerla es una inversión inteligente. (Enlace en inglés)

LEE LOS ÚLTIMOS ESTUDIOS
  • Icono de un incendio forestal y árboles.

    $7

    Cada dólar que se invierte en restauración forestal y la protección de los humedales puede ahorrar hasta USD 7 en gastos derivados de incendios forestales e inundaciones.

  • Icono de dinero.

    4:1

    Por cada dólar que el Gobierno de Estados Unidos invierte en conservación, el rendimiento medio es cuatro veces mayor.

  • Icono de gotas de agua.

    10x

    El agua de cuencas hidrográficas desprotegidas puede costar hasta diez veces más que la de las cuencas protegidas.

  • Icono de tres árboles.

    $5

    Cada dólar invertido en plantar y cuidar árboles genera USD 5 en beneficios al refrescar el aire, reducir la contaminación, filtrar agua y crear espacios de recreación.

Recuerda que la naturaleza no puede declararse en bancarrota. Es muy difícil reconstruir los ecosistemas. Es mucho más fácil y rentable evitar que se pierdan desde el principio. Insistimos en esto: cuidar de la naturaleza es la mejor inversión que podemos hacer.

Uno de los mejores argumentos para proteger la naturaleza es también uno de los argumentos económicos más sencillos: es más económico prevenir que curar. Al fin y al cabo, es mucho más rentable prevenir un megaincendio cuidando los bosques que combatirlo a la fuerza y reconstruir después.  

6. Cuando valoramos y tenemos en cuenta a la naturaleza podemos lograr grandes cosas. 

A menos que la naturaleza empiece a cobrarnos por todos los servicios que nos presta, depende de nosotros valorar de forma correcta sus contribuciones e invertir en ellas, algo que nuestra economía humana en general no ha sabido hacer hasta ahora.

Hoy en día, existe una brecha de al menos USD 700 000 millones entre lo que el mundo gasta en proteger la naturaleza y lo que deberíamos gastar cada año. Los servicios ecosistémicos, que aportan billones a las economías mundiales, no pueden financiarse solo con filantropía. Las empresas y los gobiernos deben incluir a los servicios ecosistémicos en sus decisiones de planificación, financiación, gestión de riesgos e inversión.

Un castor, con gesto serio, sostiene una factura marcada como “vencida”, recordándonos los servicios que la naturaleza presta sin cobrar. Fondo amarillo.
Gracias al castor La naturaleza no nos envía facturas, pero nuestras economías dependen de sus servicios. Los castores ayudan a mejorar la calidad del agua y controlar inundaciones. © Mikhaila Markham/TNC

La buena noticia: incluir la naturaleza en las decisiones económicas pueden traducirse en grandes logros en materia de conservación, con resultados tangibles en la tierra, en el agua y en los bolsillos de las personas.

Cuando las empresas y la población valoran el rol de la naturaleza en la depuración y regulación del agua dulce e invierten en ella, podemos conservar ríos, lagos y bosques a gran escala, tal y como TNC ayuda a demostrarlo en más de 40 ciudades de todo el mundo.

Al reconocer el valor de un arrecife de coral para el turismo y como infraestructura protectora, podemos utilizar los seguros para restaurar de forma activa un arrecife tras un huracán, como ocurre en estos momentos en México y Hawái.

Cuando podemos rastrear el ganado para garantizar que no paste en tierras deforestadas, como hacemos en algunas zonas de Brasil, podemos asegurarnos de que la carne que compramos no se obtenga a costa de la destrucción de los bosques tropicales, e incluso aumentar el valor de esa carne para los ganaderos.

Cuando el valor de la naturaleza se tiene en cuenta en las economías, la conservación se lleva a cabo no solo por su valor ético, sino porque es práctico y tiene sentido desde el punto de vista de los negocios.

¿Debemos proteger la naturaleza por el simple hecho de hacerlo? ¡Por supuesto! Pero también debemos protegerla porque es una inversión para todos nosotros.