Retrato de Jennifer Morris, CEO de TNC.
Jennifer Morris, CEO de The Nature Conservancy, reflexiona sobre legados e impacto de la organización desde su creación en 1951. © Greg Kahn
Perspectivas

Celebramos 75 años de conservación: personas, alianzas y lugares

En 1951, un pequeño grupo de personas comprometidas unió fuerzas para intentar proteger la naturaleza mediante acciones directas.

Por: Jennifer Morris | Agosto 2026

Cuando se fundó The Nature Conservancy (TNC) hace 75 años, sus creadores fueron un grupo de ecólogos decididos a hacer algo más que estudiar la naturaleza. Veían cómo las topadoras y las motosierras avanzaban sobre los espacios naturales, y querían proteger los lugares que inspiraban sus investigaciones

En 1951, George Fell, primer director ejecutivo de The Nature Conservancy, se trasladó de Illinois a Washington D. C. para poner en marcha la organización como voluntario. Su esposa, Barbara, también colaboraba activamente como voluntaria de TNC y consiguió trabajo como técnica médica para mantener la pareja. Junto con Richard Pough, presidente de TNC, el pequeño equipo sentó las bases de un nuevo tipo de organización de membresía, capaz de movilizar a las personas para actuar directamente en favor de la conservación.

La primera gran oportunidad surgió en el cañón del río Mianus, cerca de Bedford, Nueva York, cuando miembros de la comunidad, ante la posibilidad de perder un bosque muy querido a manos de promotores inmobiliarios, tomaron una decisión audaz: ofrecerse a comprarlo. Organizaron ventas de pasteles, pusieron sus pólizas de seguro de vida como garantía y recurrieron a la recién creada TNC en busca de ayuda para reunir los USD 30.000 necesarios para la compra. Con la financiación asegurada y las 24 hectáreas (60 acres) protegidas para siempre, nació un nuevo tipo de movimiento mundial de conservación.

Dos niños ayudan a señalizar senderos en Mianus River Gorge.
EL COMIENZO Scouts colaboran como voluntarios en Mianus River Gorge, cerca de Bedford, Nueva York, en una fotografía histórica tomada en el primer proyecto de conservación de tierras de The Nature Conservancy, adquirido en 1954 y hoy gestionado por la organización Mianus River Gorge Preserve, Inc. © The Nature Conservancy
Cascada y bosque en la Reserva Mianus River Gorge.
PRIMER PROYECTO La Reserva Mianus River Gorge, en Nueva York, protege más de 400 hectáreas de bosque antiguo y constituye el primer proyecto de conservación de tierras de The Nature Conservancy. © Michael George Photography 2026
EL COMIENZO Scouts colaboran como voluntarios en Mianus River Gorge, cerca de Bedford, Nueva York, en una fotografía histórica tomada en el primer proyecto de conservación de tierras de The Nature Conservancy, adquirido en 1954 y hoy gestionado por la organización Mianus River Gorge Preserve, Inc. © The Nature Conservancy
PRIMER PROYECTO La Reserva Mianus River Gorge, en Nueva York, protege más de 400 hectáreas de bosque antiguo y constituye el primer proyecto de conservación de tierras de The Nature Conservancy. © Michael George Photography 2026

Esa visión pionera, la idea de que todas las personas pueden desempeñar un papel en la protección de la naturaleza, sigue estando en el corazón de nuestro trabajo. Una y otra vez, en comunidades de todo el mundo, hemos comprobado que cuando las personas se unen para conservar los lugares que aman, es posible lograr resultados extraordinarios.

Lo que comenzó hace 75 años como una idea audaz ha crecido mucho más allá de lo que imaginaron aquellos científicos. Hoy, TNC trabaja en los 50 estados de Estados Unidos y en 83 países y territorios, con un equipo global que incluye a más de 1.000 científicos. Juntos, hemos contribuido a conservar más de 50 millones de hectáreas de tierra y 930 millones de hectáreas de océano, una superficie acumulada comparable a la de todo Estados Unidos.

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A pesar de estos avances, distintos factores externos adversos —desde los cambios geopolíticos hasta la inestabilidad del financiamiento público— dificultan cada vez más el cumplimiento de nuestros objetivos. Además, las amenazas para nuestra misión son cada vez más urgentes y complejas: el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad no son desafíos lejanos ni teóricos, sino una realidad.

Para hacer frente a estos desafíos, ampliamos nuestras ambiciones y nuestro alcance. Con el tiempo, extendimos nuestro trabajo a nuevas áreas, como la protección del agua dulce, los océanos y el clima. También evolucionamos más allá de nuestro enfoque inicial: pasamos de centrarnos en la protección de propiedades individuales a conservar tierras y aguas a escala de ecosistemas completos. Hoy, este trabajo exige abordar las causas sistémicas de la pérdida de naturaleza, lo que implica transformar la forma en que producimos alimentos y gestionamos los recursos hídricos. Colaboramos con empresas y gobiernos para impulsar políticas y prácticas más sostenibles, al tiempo que desarrollamos herramientas financieras innovadoras que movilizan nuevas fuentes de financiamiento para la conservación y la acción climática.

En California, por ejemplo, colaboramos con científicos y agencias federales para transformar la isla Santa Cruz. Lo que alguna vez fue un hábitat degradado por el pastoreo excesivo se convirtió en un refugio lleno de vida, donde la población del zorro isleño de Santa Cruz, que llegó a estar en peligro crítico de extinción, pasó de menos de 100 ejemplares a más de 2.000. En Colorado, respondimos a la amenaza de los especuladores que buscaban desviar el agua del valle de San Luis y trabajamos junto a ganaderos, líderes estatales y organismos federales para proteger hábitats excepcionales y contribuir a la creación del Parque y Reserva Nacional Grandes Dunas de Arena en 2004. Y en Seychelles, el paraíso insular tropical situado al este de Madagascar, compramos y reestructuramos USD 21,6 millones de la deuda soberana del país a cambio de que protegiera más de 440 000 km² (170 000 millas cuadradas) de arrecifes de coral y aguas oceánicas.

Las personas, las alianzas y los lugares forman parte de nuestro ADN

Los avances de esta magnitud son solo posibles gracias a las personas que los impulsan y cuyo compromiso convierte objetivos audaces en cambios duraderos. Desde nuestros comienzos, una comunidad extraordinaria de personas —personas como tú—ha estado en el corazón de nuestra misión y son la fuerza detrás de nuestros logros.

Las personas, las alianzas y los lugares forman parte de nuestro ADN. Guiados por la ciencia, estos principios nos han acompañado desde el principio y nos han permitido pasar de la acción local al impacto global.

Esto me resultó evidente desde el primer momento cuando asumí el cargo de CEO en la primavera de 2020. Me incorporé a una organización impulsada por cientos de miles de personas comprometidas y apasionadas en todo el mundo —personal, líderes voluntarios, donantes, miembros, socios y comunidades locales—, unidas por el compromiso común de proteger la naturaleza y seguir impulsando nuestro trabajo.

Desde entonces, he tenido la oportunidad de compartir tiempo con muchos de nuestros equipos y de ver de primera mano la pasión que impulsa nuestro trabajo sobre el terreno. Ya sea restaurando arrecifes de ostras en la bahía de Chesapeake, plantando manglares en México, eliminando especies invasoras junto a un equipo de campo liderado por mujeres en la cuenca de Ciudad del Cabo, participando en una quema prescrita en el sur de Virginia o restaurando arrecifes de coral en el Caribe, he comprobado una y otra vez que la conservación duradera comienza con personas comprometidas. Se sustenta en la ciencia, se fortalece con un profundo conocimiento local y se hace posible gracias a alianzas genuinas con las comunidades más estrechamente vinculadas a este trabajo.

La fortaleza de nuestro trabajo comienza en el ámbito local, donde las personas se unen para cuidar las tierras y aguas que aman, así como los sistemas naturales de los que todos dependemos. Escucho este mensaje una y otra vez en mis conversaciones con el personal de campo que protege estos lugares, con los donantes profundamente comprometidos con la misión de TNC y con los casi 1600 miembros voluntarios de nuestros consejos directivos locales, quienes actúan como asesores de confianza, embajadores, promotores y defensores de nuestra labor, ayudando a convertir nuestra misión en acciones concretas sobre el terreno.

En TNC, las personas no son solo la fuerza que impulsa nuestro trabajo, sino también el centro de nuestro enfoque de conservación. Todo nuestro trabajo se basa en soluciones que benefician tanto a la naturaleza como a las personas. Esto se refleja en nuestras iniciativas de resiliencia costera, que protegen los ecosistemas de la costa y, al mismo tiempo, sustentan las pesquerías y la seguridad alimentaria. Lo vemos también en los programas de manejo comunitario de bosques y pastizales, que protegen la biodiversidad y generan beneficios para las economías locales. Nuestro enfoque de conservación nunca se limita a proteger lugares: también busca mejorar vidas.

La idea de que todos podemos desempeñar un papel en la protección de la naturaleza sigue siendo uno de los principios fundamentales que guía nuestro trabajo.

Así como las personas son el centro de nuestro trabajo, las alianzas nos permiten llegar más lejos juntos. Ninguna persona u organización puede lograr por sí sola un cambio a escala transformadora. El espíritu de colaboración radical —trabajar en conjunto con socios diversos e inesperados— nos permite alcanzar objetivos que no podríamos lograr solos.

Este compromiso con las alianzas se refleja en todo nuestro trabajo, incluso en una de nuestras iniciativas más ambiciosas hasta la fecha: Enduring Earth. Esta colaboración entre TNC, The Pew Charitable Trusts, World Wildlife Fund y ZOMA LAB ya ha logrado resultados de conservación de una magnitud verdaderamente enorme al garantizar la protección de una superficie mayor que México. Hasta ahora, esta alianza contribuye a proteger más de 223 millones de hectáreas (550 millones de acres) de tierras, océanos y agua dulce en Brasil, Canadá, México, Mongolia, Namibia y Colombia.

Oso deambula entre ríos y bosques tupidos en Great Bear, Canadá.
ENDURING EARTH Una iniciativa de conservación sin precedentes entre naciones originarias, el Gobierno de Columbia Britanica, grupos ecologistas y empresas forestales, protegió millones de hectáreas de bosque y acordó estrictas normas de tala en otras. © Douglas Croft /TNC Photo Contest 2019
Buzos voluntarios reparan el coral en el arrecife Mesoamericano.
BRIGADAS DE RESCATE Una brigada de voluntarios aprende a reparar los arrecifes de coral que protegen la costa en el Caribe mexicano. © Jennifer Adler
ENDURING EARTH Una iniciativa de conservación sin precedentes entre naciones originarias, el Gobierno de Columbia Britanica, grupos ecologistas y empresas forestales, protegió millones de hectáreas de bosque y acordó estrictas normas de tala en otras. © Douglas Croft /TNC Photo Contest 2019
BRIGADAS DE RESCATE Una brigada de voluntarios aprende a reparar los arrecifes de coral que protegen la costa en el Caribe mexicano. © Jennifer Adler

Enduring Earth reúne a gobiernos, comunidades, socios filantrópicos y organizaciones conservacionistas para elaborar planes de conservación a largo plazo que cuentan con financiamiento completo desde el principio. Un pilar fundamental de este modelo es la participación de las comunidades, ya que las comunidades locales e indígenas codiseñan estos planes para incorporar sus valores culturales y objetivos.

También aprovechamos el poder de las alianzas para abordar algunos de los desafíos de conservación más complejos de la actualidad. Por ejemplo, en el Pacífico, mediante nuestro Compromiso de transparencia en la pesca de atún, reunimos a actores clave de toda la cadena de suministro de productos del mar para combatir la pesca excesiva y las actividades ilegales mediante la adopción acelerada del monitoreo electrónico en todos los buques pesqueros industriales. Al colaborar con gobiernos, líderes de la industria, minoristas y naciones costeras, ayudamos a impulsar la transición de la flota atunera hacia un monitoreo del 100 % de las actividades en el mar, lo que contribuye a reformar las prácticas pesqueras.

En estos y muchos otros ejemplos, la colaboración se ha convertido en el catalizador del cambio sistémico.

A lo largo de cada etapa de la evolución de TNC, nuestro trabajo se ha mantenido profundamente arraigado en los lugares. Desde nuestras primeras iniciativas en el cañón del río Mianus, en Nueva York, hasta nuestro trabajo reciente para proteger los paisajes del mundo, el compromiso con la protección de los lugares que las personas aman sigue definiendo quiénes somos.

Una de las fortalezas distintivas de TNC es nuestra capacidad para innovar en el ámbito local, demostrar qué soluciones funcionan para la conservación y trasladarlas a otros lugares. Nuestra herramienta Site Renewables Right (enlace en inglés), desarrollada originalmente en el Medio Oeste de Estados Unidos, ayuda a identificar tierras ya alteradas en todo el país donde pueden instalarse proyectos eólicos y solares con un impacto mínimo en la biodiversidad. Este concepto ahora orienta el desarrollo de energías limpias en distintas partes del mundo, como India, Perú y Europa.

En México, pusimos a prueba la primera póliza de seguro para arrecifes de coral del mundo, destinada a financiar su reparación y restauración después de los huracanes, y luego ampliamos el modelo para proteger los arrecifes de Hawái. Ahora también adaptamos esta herramienta a California mediante un seguro contra incendios forestales, el primero de su tipo, que incentiva prácticas de manejo forestal destinadas a reducir el riesgo de incendios y proteger la biodiversidad.

También replicamos el mecanismo financiero que desarrollamos de forma pionera en Seychelles, mediante el cual ayudamos a la nación insular a refinanciar su deuda nacional para acceder a financiamiento y conocimientos técnicos destinados a la conservación marina. Este mecanismo permitió impulsar proyectos similares en otros cinco países, entre ellos Belice y Gabón. Se prevé que estos proyectos, que denominamos Nature Bonds, liberen aproximadamente USD 1000 millones para la naturaleza, el clima y las comunidades.

Responder a los desafíos de conservación de hoy exige recurrir a todo aquello que siempre ha definido a TNC: nuestra apuesta por la ciencia, nuestra capacidad de innovar y nuestra convicción de que la colaboración es clave para lograr cambios significativos. Aunque nuestro trabajo ha crecido en alcance y complejidad, seguimos protegiendo lugares importantes de la misma manera que lo hemos hecho desde nuestros inicios: mediante estrategias de conservación de tierras basadas en alianzas sólidas con las personas y las comunidades que mejor conocen esos lugares.

Vista aerea de esclador en picos andinos en la Patagonia chilena.
PATAGONIA CHILENA Donde antiguos glaciares esculpieron ríos y fiordos, una alianza histórica asegura la protección del Fundo Puchegüin en la Patagonia chilena. © Chris Kalman
Tortuga verde emerge en el arrecife de Seychelles, Africa.
ISLAS SEYCHELLES En 2020, Seychelles anunció laos detalles finales de sus Áreas de Protección Marina para alcanzar su objetivo de proteger el 30 % de su océano. © Christopher Mason-Parker/TNC Photo Contest 2019
PATAGONIA CHILENA Donde antiguos glaciares esculpieron ríos y fiordos, una alianza histórica asegura la protección del Fundo Puchegüin en la Patagonia chilena. © Chris Kalman
ISLAS SEYCHELLES En 2020, Seychelles anunció laos detalles finales de sus Áreas de Protección Marina para alcanzar su objetivo de proteger el 30 % de su océano. © Christopher Mason-Parker/TNC Photo Contest 2019

Un reciente logro histórico en Chile refleja esas raíces de manera ejemplar. En el valle de Cochamó, una coalición liderada por la organización local Puelo Patagonia, en colaboración con TNC y otros socios filantrópicos comprometidos, combinó la ciencia, los conocimientos técnicos, el profundo conocimiento local y las conexiones globales para hacer realidad una visión audaz y compartida. Juntos, recaudamos la extraordinaria suma de USD 78 millones para proteger de forma permanente 133 000 ha (328 000 acres) de ríos, bosques y montañas prístinos en el corazón de la Patagonia. Un plan de conservación con base científica y codiseñado con las comunidades orientará el manejo y cuidado de este extraordinario paisaje a largo plazo, bajo liderazgo local, y equilibrará medidas de protección sólidas con oportunidades económicas sostenibles.

Es fácil imaginar que, ante este éxito de conservación en Chile, nuestros fundadores del cañón del río Mianus reconocerían algo familiar: el poder de las personas comprometidas que se unen para proteger un lugar que aman.

En todo nuestro trabajo, desde la tierra hasta el océano y desde las acciones locales hasta la escala global, algo permanece constante: las personas unidas por un propósito común impulsan el progreso.

Forjaremos nuestro futuro del mismo modo en que comenzó nuestra historia: mediante acciones audaces y un compromiso profundo con los lugares que nos sustentan. Al mirar hacia adelante, siento mucho optimismo y determinación, porque los mismos principios que dieron origen a un movimiento de conservación hace 75 años siguen definiéndonos en la actualidad. Las personas, las alianzas y los territorios permanecen en el centro de todo lo que hacemos y nos recuerdan que proteger la naturaleza siempre ha sido una responsabilidad compartida.

Mientras TNC escribe el próximo capítulo de su historia, quiero agradecerles su compromiso e invitarlos a seguir recorriendo este camino junto a nosotros para proteger la naturaleza de la que depende toda la vida. Gracias por su liderazgo, su colaboración y su confianza en todo lo que podemos lograr cuando unimos esfuerzos para proteger nuestro mundo natural, hoy y para las generaciones futuras.