Perspectivas

El nacimiento de un nuevo modelo de conservación

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Mujeres y hombres observan un mapa sobre el terreno rodeados de bosque.

Cómo una mujer cambió el destino de Mianus River Gorge y demostró el poder de la conservación liderada por la comunidad

Esfuerzos de conservación Miembros de la comunidad y científicos se reúnen al aire libre, reflejando la esencia colaborativa en los comienzos de The Nature Conservancy. © TNC

Esta historia, como muchas otras en The Nature Conservancy (TNC), comienza con un lugar especial y una persona que lo amaba. Empieza en un frondoso bosque antiguo a solo 64 kilómetros de Nueva York, entre una catedral de imponentes tsugas que envuelven el río Mianus.

Cuando te adentras en el desfiladero del río Mianus, sientes que el tiempo se detiene: los árboles emergen desde rocas antiguas, sus raíces se entrelazan tejiendo la orilla mientras el río serpentea entre muros esculpidos hace siglos por el retroceso del hielo.

Durante siglos, este cañón fue un lugar de belleza natural y abundancia. Sin embargo, en la década de 1950, esta tierra y toda la vida que albergaba se enfrentaron a una amenaza existencial. La expansión suburbana, impulsada por la demanda de vivienda tras la Segunda Guerra Mundial, avanzaba rápidamente sobre bosques y otras áreas naturales. La tensión era palpable. ¿Qué lugares desaparearían bajo el asfalto y cuales lograrían salvarse? 

Una persona con una escafandra metálica de época sujeta los laterales con ambas manos.
PRIMERAS INNOVACIONES EN EL BUCEO Símbolo de los logros pioneros de Gloria Hollister en la exploración de los fondos marinos, reflejo de su intrépida curiosidad científica y de su trabajo pionero. © Biblioteca del Congreso

Sumergirse en la naturaleza

Conoce a Gloria Hollister

Es aquí donde entra Gloria Hollister: científica y exploradora que decidió asumir la responsabilidad de actuar en favor de la naturaleza. Pensó de forma creativa, movilizó a vecinos y amigos, confió en la ciencia y se atrevió a asumir grandes riesgos.

Desde pequeña, Gloria sintió una profunda fascinación por el mundo natural. Creció en Nueva York, donde su padre, médico, cultivó su interés por los animales y la anatomía. A pesar de las normas sociales que desalentaban a las mujeres a seguir carreras científicas, se convirtió en asociada de investigación en el Departamento de Investigación Tropical de la Sociedad Zoológica de Nueva York, se especializó en osteología de peces y participó en las famosas expediciones del Bathysphere, convirtiéndose en una buceadora récord mundial en la década de 1930.

Después de casarse, Gloria y su esposo, Tony Anable, se mudaron a los suburbios cerca del río Mianus. Un día de otoño de 1952, durante un paseo a caballo, descubrieron el desfiladero. Gloria lo describió como “un lugar lleno de serenidad, majestuosidad y gran belleza”.

Como bióloga, también supo reconocer un bosque antiguo, tan valioso como vulnerable. “¿Cuánto tiempo podría sobrevivir un lugar así a las motosierras y las excavadoras?”, escribió Gloria.

No esperó a que alguien respondiera esa pregunta. Se puso manos a la obra.

Imponente cascada rodeada de un bosque frondoso.
DESFILADERO DEL RÍO MIANUS Esta reserva marcó la primera adquisición de The Nature Conservancy en 1955. © J. G. Coleman

Un nuevo modelo para salvar la naturaleza

En los meses siguientes, Gloria movilizó a sus vecinos y formó el Comité de Conservación del Desfiladero del río Mianus. Por iniciativa suya, convocaron a científicos de un grupo recién creado llamado The Nature Conservancy para evaluar el valor ecológico del terreno.

TNC se había constituido apenas un año antes, a partir de la Sociedad Ecológica de América (ESA, por sus siglas en inglés). Fundada en 1915, la ESA se había centrado inicialmente en la investigación académica, pero en las décadas de 1930 y 1940, figuras como Aldo Leopold comenzaron a impulsar la acción directa para proteger lugares naturales. La Unión de Ecologistas adoptó el nombre de The Nature Conservancy en 1950 y se incorporó formalmente en 1951, aunque sus primeros fundadores aún no sabían con certeza cómo ni dónde actuar.

La iniciativa de Gloria proporcionó el primer terreno local donde poner a prueba una gran idea: la conservación podía ser liderada por personas comunes y corrientes que podían unirse para proteger la naturaleza. Así comenzó el movimiento de conservación tal como lo conocemos hoy.

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La ciencia en el centro

Desde este primer proyecto, el enfoque de TNC se basó firmemente en la ciencia y en la colaboración. TNC envió un equipo científico multidisciplinario a Mianus para documentar su valor ecológico, que trabajó de la mano con socios locales y se propuso recaudar fondos para adquirir las tierras. En 1955, Mianus se convirtió en la primera adquisición de tierras de la organización. Este método de combinar investigación científica, liderazgo local e ingenio financiero se convirtió en un modelo que TNC repetiría primero en todo el país y, con el tiempo, en el mundo entero.

El impulso iba en aumento. En 1954, Helen C. Butler donó 91 hectáreas y creó el Santuario Conmemorativo Arthur W. Butler (enlace en inglés), la primera reserva donada a TNC. En Long Island, una coalición de ciudadanos y socios se unió para proteger Sunken Forest, un ecosistema raro en Fire Island. Los acuerdos se multiplicaron de forma rápida y empezaron a surgir delegaciones (capítulos) de TNC por todo el país.

Zorro gris rodeado de pastisales y flores silvestres.
ZORRO EN MIANUS Un zorro gris en el Refugio de Vida Silvestre y Reserva Botánica Mianus River Gorge, en Nueva York, Estados Unidos. © Douglas Rodda
Cataratas en un bosque.
CATARATAS HAVEMEYER en el Refugio de Vida Silvestre y Reserva Botánica del Desfiladero del Río Mianus, en Nueva York. El desfiladero del río Mianus fue adquirido por TNC en 1955 y marcó el primer proyecto de conservación de tierras de la organización. © Connie Gelb / The Nature Conservancy
ZORRO EN MIANUS Un zorro gris en el Refugio de Vida Silvestre y Reserva Botánica Mianus River Gorge, en Nueva York, Estados Unidos. © Douglas Rodda
CATARATAS HAVEMEYER en el Refugio de Vida Silvestre y Reserva Botánica del Desfiladero del Río Mianus, en Nueva York. El desfiladero del río Mianus fue adquirido por TNC en 1955 y marcó el primer proyecto de conservación de tierras de la organización. © Connie Gelb / The Nature Conservancy

Afrontar los desafíos y aprovechar las oportunidades

Y desde esas primeras hectáreas, los conservacionistas se enfrentaron a grandes desafíos. Apenas unos meses después de que el equipo de Mianus comenzara a recaudar fondos para adquirir el terreno, un plan para levantar una represa en el río Mianus amenazó con inundar el desfiladero. Pero trabajando juntos, el grupo logró alcanzar un acuerdo que redujo la altura de la represa y salvó las tsugas antiguas del bosque primario.

Luego, en la víspera de Navidad de 1954, mientras Gloria y Tony decoraban su árbol, alguien llamó a la puerta. Una propietaria cuya finca de 24 hectáreas incluía la parte de Mianus conocida como la catedral de tsugas había recibido una oferta de un promotor inmobiliario que quería convertirla en viviendas. Tenía la intención de aceptarla, a menos que el Comité del Mianus pudiera hacer una oferta similar para el 1ro de enero, en apenas siete días.

No contaban con ese dinero. Con menos de una semana de antelación, tres miembros del Comité Mianus ofrecieron sus pólizas de seguro de vida como garantía para un anticipo de USD 10 000 sobre el precio total de USD 30 000, y el contrato de compra se depositó en el buzón de la vendedora antes del amanecer del día de Año Nuevo.

Financiación creativa para resultados tangibles y duraderos

A partir de ahí, el Comité de Mianus movilizó a los residentes locales y llevó a más de 400 visitantes a recorrer el bosque amenazado. Organizaron rifas y ventas de pasteles, ofrecieron charlas en clubes de jardinería y publicaron artículos. Pero, a medida que se acercaba la fecha límite para el pago final, aún faltaban fondos cruciales.

TNC concedió al equipo de Gloria los USD 7500 que necesitaban para completar el anticipo, con una condición: la financiación debía ser en forma de préstamo reembolsable, lo que permitiría a TNC utilizar los fondos para proteger otros lugares importantes. Esa decisión dio origen al primer Fondo Rotatorio de Protección de Tierras, un modelo que permitió responder rápidamente para proteger lugares clave de manera continua.

Tres personas con calderines en un lago rodeado de bosque .
MONITOREO Científicos recolectan peces mediante pesca eléctrica en un estanque cercano a Fougamou, Gabón (diciembre de 2014). Frente a la sobrepesca en los grandes lagos del país, comunidades del lago Oguemoué trabajan con TNC y socios para fortalecer asociaciones comunitarias de pesca. © Roshni Lodhia.
Cuatro personas examinan un mapa sobre el terreno.
CIENCIA EN ACCIÓN El personal de TNC examina un mapa en la Reserva Natural de Dupree en Kentucky. © Devan King/TNC

De 24 hectáreas a un movimiento global

Mianus fue la primera parcela de un movimiento que abarcaría millones de hectáreas. Lo que empezó como una modesta lucha por salvar un bosque de 24 hectáreas, se ha convertido en una vasta red de tierras protegidas que ahora abarca más de 50 millones de hectáreas en todo el mundo. Un grupo de voluntarios apasionados fue el precursor de en un equipo global de unos 6,000 empleados, incluidos más de 1,000 científicos, que trabajan con socios en más de 80 países y territorios, todos unidos por una misión común: proteger las tierras y las aguas de las que depende la vida.

Legado de mujeres líderes

En Mianus y más allá, las mujeres han dado forma a este trabajo desde el principio. Desde Gloria Hollister hasta Harriet Lawrence Hemenway y Minna Hall, quienes contribuyeron a poner fin a la matanza de aves silvestres para el comercio de plumas; a Rachel Carson (enlace en inglés), cuyo libro de 1962, Primavera silenciosa, transformó la comprensión pública sobre el impacto de los pesticidas y ayudó a impulsar las protecciones ambientales modernas; a Hattie Carthan, quien fomentó un movimiento de base para aumentar los espacios verdes en las ciudades; a Wangari Maathai, cuyo Movimiento del Cinturón Verde dio poder a las mujeres para restaurar millones de árboles; a Robin Wall Kimmerer, cuyas enseñanzas profundizan el entendimiento de las relaciones indígenas con la tierra; a la CEO de TNC, Jen Morris, que dirige la organización en medio de una urgencia ambiental histórica, y a la próxima generación de mujeres líderes.

Juntos, encontramos el camino

A medida que el cambio climático se acelera y la biodiversidad disminuye, la historia de Gloria nos recuerda que el progreso comienza con personas que se niegan a rendirse.

El mismo enfoque que triunfó en el desfiladero del Mianus —seguir la ciencia, construir alianzas sólidas, innovar en el financiamiento e invertir en el futuro— es el enfoque que necesitamos hoy.

Raíces profundas: relaciones indígenas con la tierra

Mucho antes de que Gloria Hollister Anable cabalgara por primera vez en el desfiladero, y mucho antes de que existiera siquiera la idea de TNC, el valle del río Mianus fue el hogar de generaciones de comunidades indígenas. Durante miles de años, los descendientes de aquellos primeros pueblos habitaron la región. Los siwanoys, mohicanos, weckquaesgeeks y munsee lenapes vivían, viajaban y se reunían por toda esta región, practicando la reciprocidad con la tierra y el agua. Los siwanoys están asociados con un líder local, Mayn Mayano. Con el paso de las generaciones, el nombre del río cambió hasta convertirse en lo que hoy conocemos como el río Mianus.

Durante miles de años, los pueblos indígenas moldearon el paisaje con intención: realizaban pequeños incendios controlados para favorecer ciertas plantas, colocaban represas de piedra en los bajos de los ríos para capturar peces y cuidaban el bosque de maneras que mantenían la fauna abundante y los ecosistemas saludables. Eran prácticas sofisticadas y adaptadas al lugar, diseñadas para satisfacer las necesidades presentes sin comprometer los recursos para el futuro.

La llegada de los colonos europeos en el siglo XVII provocó profundas alteraciones. La muerte, las enfermedades, los desplazamientos forzados, las transferencias de tierras bajo coacción y la guerra impulsada por los colonos europeos desmantelaron comunidades que llevaban mucho tiempo establecidas y rompieron vínculos ancestrales con sus territorios.

El pueblo wappinger fue desplazado tras múltiples conflictos con colonos holandeses e ingleses y más tarde se unieron a las comunidades munsee lenape y mohicana, pasando a formar parte de las naciones actuales. Se vieron obligados a abandonar sus territorios ancestrales en lo que hoy es Nueva York, Pensilvania y Nueva Jersey—y reubicados en Ontario, Oklahoma y Wisconsin. El pueblo lenape mantiene presencia en Nueva York a través del Lenape Center, un recordatorio de que estas historias no pertenecen solo al pasado, sino que continúan hasta el presente.

En la actualidad, el Programa de Relaciones con los Pueblos Indígenas y sus Derechos (enlace en inglés) de TNC en Nueva York trabaja para reconocer esta historia y reconstruir las asociaciones con las naciones tribales, ampliando el acceso a las tierras ancestrales, apoyando modelos de cogestión e incorporando los conocimientos y el liderazgo indígenas a la conservación.

El desfiladero del río Mianus hoy

Hoy, el desfiladero del río Mianus está protegido y cuidado en colaboración con Mianus River Gorge Land Trust (enlace en inglés), que gestiona el sitio tanto como reserva natural como centro de investigación especializado. Cada año, estudiantes de ciencias trabajan en el desfiladero; monitorean la vida silvestre, estudian la salud de los bosques y arroyos, y ayudan a poner a prueba soluciones a las amenazas ecológicas. Sus hallazgos guían e informan las decisiones reales sobre conservación en toda la región.

La gestión continua fortalece la resiliencia del bosque: los árboles jóvenes se protegen del ramoneo de los ciervos, se controlan las especies invasoras, se restauran las praderas y las tsugas reciben tratamientos que las ayudan a resistir nuevas presiones. Voluntarios y estudiantes participan activamente en este trabajo sobre el terreno, asegurando que el desfiladero se mantenga sano, funcional y protegido para las generaciones futuras.

Vista aérea de Crooked Creek.
Reserva Crooked Creek, área protegida de TNC, Wisconsin © Fauna Creative