Orinoquía Suena Fuerte, un viaje a un Paisaje Icónico en Colombia
Conoce el nuevo especial multimedia de TNC Colombia sobre la Orinoquía, una región clave para el futuro del Colombia y América Latina.
Por: Cristhian Aguirre H – Conservation Journalist / TNC Colombia
Durante más de 30 años, The Nature Conservancy ha trabajado con socios públicos y privados en Colombia para proteger las tierras y aguas que albergan cerca del 10% de la biodiversidad del planeta. Esa riqueza biológica convierte al país en el primero del mundo en diversidad de aves y orquídeas, y en el segundo en diversidad de plantas, mariposas, peces de agua dulce y anfibios.
Esa biodiversidad está interconectada con Wisconsin. Cada año, más de 50 especies de aves migratorias recorren aproximadamente 5.000 kilómetros entre ambos territorios. Reinitas cerúleas, tordos arroceros, águilas del Misisipi y reinitas de Canadá pasan el invierno en las sabanas y piedemontes de la Orinoquía colombiana antes de regresar a las praderas, bosques y lagos de Wisconsin para reproducirse.
En las últimas décadas el panorama se ha vuelto crítico: la acelerada pérdida de ecosistemas debido a la deforestación, el cambio en el uso del suelo y el calentamiento global ha impactado de manera significativa a estas aves, afirma Thomas Walschburger, asesor senior de ciencia de TNC Colombia. Según un estudio publicado en 2019 por siete instituciones de Estados Unidos y Canadá, encabezado por el Cornell Lab. Desde 1970 esos dos países han perdido un tercio de sus aves silvestres; es decir, 2.900 millones han desaparecido.
Entendiendo esta realidad, desde 2022 TNC Wisconsin unió fuerzas con el equipo de la organización en Colombia para impulsar acciones concretas de conservación a lo largo de la ruta migratoria. “Solo podemos conocer bien estas especies y cuidarlas de manera efectiva si sabemos los patrones de su ruta migratoria. Para ello, es necesario construir alianzas entre los países que comparten esta biodiversidad”, afirma Matt Dallman, subdirector de The Nature Conservancy (TNC) en Wisconsin.
La declaratoria del Parque Nacional Natural Serranía de Manacacías en 2023 constituye uno de los hitos más relevantes dentro de los esfuerzos de conservación en la Orinoquía. Este territorio de 168.476 acres que conecta los Andes con el vasto bioma Amazónico al sur, pasó a contar con una figura formal de protección tras más de una década de trabajo conjunto entre entidades gubernamentales, organizaciones sin fines de lucro, propietarios ganaderos y donantes privados.
Hogar de especies icónicas como jaguares, tapires, armadillos, osos hormigueros y caimanes, así como de más de 460 especies de aves, el parque representa un respiro para la biodiversidad de la región. Con el respaldo de sus donantes, TNC desempeñó un papel clave en este proceso, participando en la adquisición de tierras, la articulación institucional y los estudios de biodiversidad que respaldaron su declaratoria como el área protegida número 61 del Sistema de Parques Nacionales de Colombia y el sexto de la Orinoquia.
“El trabajo no siempre ha sido fácil, y un proyecto como este requiere sacrificio, colaboración y comprensión de la relación entre los seres humanos y el medio ambiente”, afirma Claudia Vásquez, directora de TNC Colombia.
La Orinoquía colombiana es uno de los corredores más importantes para las aves migratorias del continente y desempeña un papel estratégico dentro de las rutas que conectan Norte y Suramérica. Durante el Global Big Day de 2023 se registraron 1.530 de las 1.954 especies reportadas en el país, el 20% del total global, una muestra de la extraordinaria diversidad que caracteriza estos territorios.
La plataforma especializada Ebird reportó que, solo en mayo de 2023, se observaron 531 especies en Casanare, 363 en Guaviare y 711 en el Meta. Estas cifras reflejan la riqueza biológica del paisaje en distintos puntos de la región.
En este contexto, el Parque Nacional Natural Serranía de Manacacías destaca como uno de los enclaves más relevantes. Allí se han registrado al menos 33 especies migratorias provenientes de Wisconsin, entre ellas águilas del Misisipi, tordos arroceros, reinitas cerúleas y reinitas de Canadá, que pasan el invierno norteamericano en la región antes de regresar a reproducirse en los bosques y lagos del norte.
“Cuando estás en Wisconsin haciendo avistamiento de aves cerca al Lago Carolina y logras identificar 25 o 30 especies diferentes, estás en un lugar realmente especial. Pero en Colombia las cifras son completamente distintas”, dice Dallman. “La biodiversidad de Centro y Suramérica es magnífica y sumamente importante para preservar la del planeta”, añade.
Pero la conservación de estas especies no depende únicamente de áreas protegidas. El creciente conocimiento sobre sus patrones migratorios ha permitido identificar que ciertos agroecosistemas como el café bajo sombra, el cacao y los sistemas de ganadería regenerativa pueden funcionar como hábitats complementarios, ofreciendo alimento y refugio temporal durante los meses de invierno.
La alianza entre TNC Wisconsin y TNC Colombia impulsa estrategias que buscan integrar conservación y productividad, apoyando núcleos de agricultura, ganadería y ecoturismo, así como Redes de Reservas Naturales de la Sociedad Civil, Sistemas Municipales de Áreas Protegidas y procesos de acompañamiento técnico a comunidades que viven en la zona de amortiguamiento del Parque. Estas iniciativas apuntan a reducir la presión sobre los ecosistemas y diversificar las oportunidades económicas locales.
Para fortalecer estos esfuerzos, un grupo de fideicomisarios de Wisconsin y amigos de The Nature Conservancy donó $50.000 para crear el Fondo de Igualación de la Orinoquia. Las contribuciones destinadas a la alianza entre Wisconsin y Colombia se igualarán dólar por dólar y se invertirán en actividades como censos de aves, jornadas de campo, talleres con propietarios privados y granjas demostrativas que muestran cómo las personas y la naturaleza pueden prosperar juntas.
“Como conservacionistas y ávidos observadores de aves, creemos en el valor de la restauración de hábitats a gran escala. Cuando supimos de la colaboración entre Wisconsin y Colombia, reconocimos rápidamente cómo esta relación promueve la conservación de hábitats cruciales”, afirman Al y Cookie Friedman.
Cada temporada estas aves que anidan en los lagos y bosques del norte reaparecen en las sabanas y piedemontes de Suramérica. Su recorrido revela que cada ecosistema que lo hace posible funciona como una red continua. En ese viaje, la Orinoquía ocupa un lugar estratégico dentro de un corredor que une continentes y donde las decisiones de manejo en distintos puntos del mapa, inciden decisivamente a lo largo de toda esta ruta migratoria.
* Este artículo fue elaborado con base en datos e insumos contenidos en “Rumbo al sur: el viaje de las aves migratorias entre Wisconsin y la Orinoquía” de Cristina Esguerra y “Explorando las profundas conexiones entre Wisconsin y Colombia”, ambos publicados en 2024.
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