Chavela Escobedo, la campesina que busca transformar su pueblo
Chavela consiguió agua e Internet para sus vecinos de Fortín Charrúa. Ahora indaga en prácticas ganaderas sustentables que cuiden la naturaleza.
En Fortín Charrúa, un paraje donde el acceso al agua potable es por momentos una odisea, la tarea de Isabel “Chavela” Escobedo es elemental. Ella gestiona la red que colecta lluvia para que todos los vecinos tengan acceso al vital elemento.
En el norte de Santa Fe, en los Bajos Submeridionales, abrir la canilla y que salga agua fue hasta hace pocos años un sueño.
Este paraje de 35 familias está en una zona de pastizales inundables, pero los períodos de sequía cada vez más prolongados hicieron que disminuyera la calidad del acuífero de la zona, “que el agua de las napas sea cada vez más salada”.
Uno de los grandes hitos del liderazgo de “Chavela” fue la construcción de una cisterna de 100 mil litros para juntar el agua de lluvia que abastece a esa red.
En el sur del Gran Chaco -sobre una planicie inundable de 3,5 millones de hectáreas (un área equivalente a la superficie de la Isla de Taiwán)- se extiende uno de los pastizales más extensos de la Argentina: la pampa de los Bajos Submeridionales.
Aquí el Águila Coronada, el Aguará guazú y el Venado de las Pampas aún mantienen poblaciones que coexisten con la producción agropecuaria. En la región casi no hay áreas protegidas y la vegetación ha sido afectada por el intenso uso ganadero y el drenaje discrecional del agua.
“Yo estoy encargada del aljibe desde que se hizo en el 2009. Venía a la obra para ver si los trabajadores necesitaban algo. La primera red de canillas comunitarias las hicimos con los vecinos con pala”, cuenta Chavela.
Una vez que estuvo lista la cisterna, los vecinos construyeron 28 aljibes en sus viviendas.
Chavela tiene el trabajo de administrar y gestionar el agua de la cisterna. Está en permanente contacto con autoridades provinciales para cuando es necesaria una asistencia extra, que puede ser de 32 mil litros.
Ella logró organizar el sistema que regula el suministro: “Al principio lo hacía gratis, pero hoy la comuna me paga”.
Liderar para vivir mejor
En Fortín Charrúa, al sur del Gran Chaco, el monte y el pastizal dominan el horizonte. Chavela y sus vecinos trabajaron estos últimos años para mejorar el lugar en donde viven. Así lograron regularizar los títulos de propiedades de cada una de las familias.
Con su entereza, esta referente también consiguió que los más jóvenes se organizaran para tener acceso a Internet: “Me gusta luchar siempre para que Charrúa pueda estar un poquito mejor. Así fue como logramos tener el Wifi y ahora tenemos otro proyecto presentado para la ampliación del aljibe comunitario”.
Mejora productiva en comunidad
En Fortín Charrúa la gente vive de trabajos ocasionales y la mayoría de sus habitantes, como Chavela, son pequeños productores ganaderos.
La cría de animales es también compleja. El sobrepastoreo en la zona a lo largo de los años ha estresado el sistema, los pastos no se regeneran y por las sequías el agua de las napas para abastecer de agua al ganado también es salada.
En ese escenario, Chavela emerge como una referente en la zona. En su campo de 125 hectáreas tiene 50 cabezas de ganado.
En 2023, Chavela aceptó trabajar en conjunto con The Nature Conservancy Argentina, FUNDAPAZ, el INTA y la Unión de Familias Organizadas de la Cuña Boscosa (UOCB) para el desarrollo de un bordo (o talud) de retención de agua de lluvia en su campo para obtener datos científicos sobre esta práctica.
Los productores ganaderos de Fortín Charrúa recorren el bordo en el campo de Chavela.
A Chavela le brillan los ojos cada vez que llega a su campo y ve sus animales. Es que el bordo le dio buenos resultados, no sólo porque sus vacas tienen agua de calidad para afrontar el verano y la época de sequías, sino porque ahora hay mayor presencia de pastos como alimento.
Chavela concibe la vida en comunidad y los resultados de esta experiencia los comparte con sus vecinos productores, para que sean cada vez más quienes incorporen este tipo de prácticas. Lo hace con orgullo, porque le dedicó su vida a este espacio.
Chavela recibe a vecinos, productores, y organizaciones que visitan su campo.
Prosperar cuidando la naturaleza
“Mis hermanas terminaron sus estudios y son asistentes escolares. Yo no pude y me dediqué a la cría de terneros, fui aprendiendo y me gusta mucho. Ahora es mi cajita de ahorro”, cuenta Chavela al tiempo que explica por qué trabaja para mejorar el manejo de su campo.
En su paraje, ella lo tiene todo y eso la impulsa a crear, pensar y visibilizar un mejor futuro: “Gracias a Dios tengo a mi mamá viva, gallinas, carne, pude hacer estudiar a mi hija con lo que lo produzco. Charrúa es todo para mí”.
Por este liderazgo como mujer campesina, en 2024 Chavela participó de la COP16 de Biodiversidad en Cali, Colombia. Fue invitada por TNC para participar de un panel para destacar el papel vital de las mujeres en la conservación de los pastizales naturales.
Chavela fue invitada por TNC Argentina para participar de la COP16 de Biodiversidad en Cali, Colombia.
Este viaje significó un enorme aprendizaje para Chavela, ya que se pudo conectar con colegas de todo el planeta y contar su experiencia.
En ese contexto, el respeto y la vida en armonía con el monte y el pastizal es elemental para esta mujer que sueña con un mejor futuro para su lugar en el mundo: “Tenemos que cuidar a la naturaleza porque nos aporta un montón de cosas, principalmente comida. Quisiera ver crecer a Charrúa con fuentes de trabajo para que la gente no se tenga que ir”.
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