TNC scientist Heather Tallis leans against a railing facing the camera, with a vast blue Pacific Ocean horizon behind her.
THOUGHT LEADER: Heather Tallis, lead scientist for strategy innovation. © Jenna Schoenefeld

Perspectivas

Un camino más sostenible hacia el 2050

Hay un camino hacia un futuro donde las personas y la naturaleza prosperan juntas.

Por Heather Tallis | septiembre 1, 2019

Hay un camino claro hacia 2050 en el que tanto la naturaleza como 10.000 millones de personas pueden prosperar juntas, dice Heather Tallis, científica principal de TNC para innovación de estrategias. Pero nos estamos quedando sin tiempo: La investigación muestra que debemos hacer cambios ahora para aprovechar nuestra ÚLTIMA OPORTUNIDAD para un futuro más sostenible.

Hace unos años, The Nature Conservancy comenzó un proceso de reevaluación de su visión y objetivos para priorizar su trabajo en todo el mundo. La declaración resultante hizo un llamado a favor de un mundo donde "la naturaleza y las personas prosperen, y las personas actúen para conservar la naturaleza por su propio bien y su capacidad de satisfacer y enriquecer nuestras vidas".

Eso suena como un futuro dulce, pero si eres un científico, como yo, inmediatamente comienzas a preguntarte qué significa esa declaración en un sentido práctico. ¿Podremos realmente llegar allí? ¿Es posible que las personas y la naturaleza puedan prosperar juntas?

Nuestros líderes se hicieron la misma pregunta. De hecho, cuando la declaración de la visión fue presentada por primera vez en una reunión de la junta directiva, nuestro presidente se inclinó y me preguntó si teníamos los conocimientos científicos para apoyarla.

"No", dije. "Pero podemos tratar de averiguarlo".

An illustration of two bears with wind turbines and forests in the background.
2050 Un futuro mejor. © TNC

Existe un camino para sostener la naturaleza y 10 mil millones de personas.

Explora el camino hacia un mundo mejor. Con solo 3 cambios crearemos un futuro completamente diferente.

 

Finalmente, reuní a un equipo de investigadores en colaboración para analizar si realmente es posible mejorar la situación tanto para las personas como para la naturaleza: ¿Podemos tener un futuro donde las personas obtengan la comida, la energía y el crecimiento económico que necesitan sin sacrificar más a la naturaleza?

Mantener el statu quo: cómo se verá el mundo en 2050

Trabajando con colegas de la Universidad de Minnesota y otras 11 universidades, centros de investigación y organizaciones sin fines de lucro, comenzamos por analizar cómo los expertos predicen que será el mundo en 2050 en términos de crecimiento demográfico y expansión económica. Las proyecciones más creíbles estiman que la población humana aumentará de unos 7.000 millones de personas en la actualidad a 9.700 millones en 2050 y que la economía mundial será tres veces más grande que la actual.

Nuestro siguiente paso fue crear un conjunto de modelos matemáticos que analizaran cómo ese crecimiento influirá en la demanda de alimentos, energía y agua.

Primero preguntamos cómo estará la naturaleza en 2050 si seguimos haciendo las cosas de la manera en que las hemos estado haciendo hasta ahora. Para responder a esta pregunta, asumimos que se extenderán las tierras de cultivo y los pastizales quitando espacio a las tierras naturales, tal como se hace hoy en día. Y no pusimos nuevas restricciones a la quema de combustibles fósiles. Llamamos a esto el escenario "como de costumbre". Es el camino en el que estamos hoy. En este camino actual, la mayor parte de la energía del mundo —alrededor del 76%— provendrá de la quema de combustibles fósiles. Esto elevará la temperatura media de la Tierra en unos 3,2 grados Celsius, lo que provocará un clima más severo, sequías, incendios y otros patrones destructivos. Esa energía sucia también expondrá a la mitad de la población mundial a niveles peligrosos de contaminación del aire.

¿Es este mundo posible?

Explora los modelos tras los dos caminos hacia el 2050 y descarga los resultados.

Entérate

Primero preguntamos cómo estará la naturaleza en 2050 si seguimos haciendo las cosas de la manera en que las hemos estado haciendo hasta ahora.

Mientras tanto, la cantidad total de tierras de cultivo aumentará en aproximadamente el tamaño del estado de Colorado. Las granjas y explotaciones agrícolas también sufrirán por el aumento del estrés hídrico, lo que significa, simplemente, que no habrá suficiente agua para abastecer con facilidad las necesidades de la agricultura y satisfacer las necesidades de agua de las ciudades, los pueblos y la vida silvestre de la zona.

En este escenario en el que todo sigue igual, la pesca en todo el mundo se deja a su suerte y no existen medidas adicionales para proteger la naturaleza más allá de las que tenemos hoy en día. Como resultado, las capturas anuales de pescado disminuyen en un 11% a medida que la pesca se ve empujada al límite por prácticas insostenibles. En tierra, terminamos perdiendo 257 millones de hectáreas más (unas 10 veces el estado de Colorado) de nuestros bosques y praderas nativos. Los sistemas de agua dulce también sufren a medida que aumentan las sequías y el consumo de agua, especialmente para la agricultura.

En general, el 2050 que predice este modelo "como de costumbre" es un mundo de escasez, donde ni la naturaleza ni las personas prosperan. El futuro es bastante sombrío bajo este escenario; ciertamente no es un mundo en el que cualquiera de nosotros querría vivir.

Queríamos saber si realmente tiene que ser así.

Modelar un camino sostenible hacia el 2050

A continuación, utilizamos nuestro modelo para comprobar si el crecimiento previsto para 2050 conlleva inevitablemente tal resultado. En esta nueva versión del futuro, permitimos que la economía mundial y la población crecieran exactamente de la misma manera que ahora, pero ajustamos las variables para incluir más medidas de sostenibilidad.

El 2050 que predice este modelo "como de costumbre" es un mundo de escasez, donde ni la naturaleza ni las personas prosperan. Ciertamente no es un mundo en el que cualquiera de nosotros querría vivir.

No nos volvimos locos con el escenario de sostenibilidad. No asumimos que mañana todo el mundo se volvería vegano o empezaría a conducir coches con células de hidrógeno. En cambio, el modelo permitió que las personas siguieran haciendo las cosas básicas que estamos haciendo hoy en día, pero de una forma un poco diferente y que adoptaran algunas tecnologías verdes ya existentes un poco más rápido.

En este futuro sostenible, limitamos el calentamiento global a 1,6 grados Celsius, lo que obligaría a las sociedades a reducir el consumo de combustibles fósiles a solo el 13% de la producción total de energía. Eso significa adoptar rápidamente energía limpia, lo que aumentará la cantidad de tierra necesaria para el desarrollo de la energía eólica, solar y otras energías renovables. Pero muchas de las nuevas centrales eólicas y solares pueden construirse en terrenos ya urbanizados o degradados, como tejados y campos agrícolas abandonados. Esto ayudará a reducir la presión para desarrollar nuevas fuentes de energía en áreas naturales.

También hemos diagramado algunos cambios en la forma en que se producen los alimentos. Supusimos que cada país seguiría produciendo el mismo conjunto básico de cultivos, pero para conservar el agua, los fertilizantes y la tierra, supusimos que esos cultivos se plantarían en las regiones más adecuadas para ello. Por ejemplo, en Estados Unidos no cultivaríamos tanto algodón en los desiertos de Arizona ni plantaríamos alfalfa, que consume grandes cantidades de agua, en las partes más secas del Valle de San Joaquín en California. También asumimos que las políticas pesqueras exitosas en uso en algunos lugares actualmente podrían ser implementadas en todo el mundo.

Bajo este escenario de sostenibilidad, requerimos que los países cumplieran con la meta de proteger el 17% de cada ecorregión, tal como lo establece el Convenio sobre la Diversidad Biológica. En el escenario en el que todo sigue igual, probablemente solo esté protegida la mitad de eso, por lo que se trata de una victoria directa para la naturaleza.

Cómo puede presentarse el año 2050

La diferencia en este camino hasta 2050 fue sorprendente. El número de personas adicionales que estarían expuestas a niveles peligrosos de contaminación del aire se reduce a solo el 7% de la población del planeta, o 656 millones, en comparación con la mitad de la población mundial, o 4.850 millones de personas, en nuestro escenario "como de costumbre". La contaminación del aire ya es una de las principales causas de muerte en todo el mundo, por lo que reducir este riesgo para la salud es realmente importante. Limitar el cambio climático también reduce la escasez de agua y la frecuencia de tormentas destructivas e incendios forestales, a la vez que evita la pérdida generalizada prevista de especies de plantas y animales (incluido el animal favorito de mi hijo, la pica o liebre silbadora, que ya está perdiendo su hábitat de montaña debido al cambio climático).

En el escenario de sostenibilidad todavía producimos suficientes alimentos para la humanidad, pero necesitamos menos tierra y agua para hacerlo. Así que la cantidad total de tierra dedicada a producción agrícola en realidad disminuye en siete veces el área de Colorado, y el número de hectáreas de tierras de cultivo ubicadas en cuencas sometidas a estrés hídrico disminuye en un 30% en comparación con la situación actual. Por último, se observa un aumento del 26% en los desembarques de pescado en comparación con 2010, una vez que todas las pesquerías se manejen de manera adecuada.

Aunque el terreno necesario para las instalaciones eólicas y solares crece sustancialmente, todavía mantenemos intacta más de la mitad de casi todos los tipos de hábitats del mundo, y a pesar del crecimiento de las ciudades, la producción de alimentos y las necesidades energéticas, terminamos dedicando mucha más superficie de la Tierra a la naturaleza de lo que lo haríamos en el escenario "como de costumbre". 

 

Scientist Heather Tallis sits under a tree at her house in California facing her son on a swing.
VISIÓN DE FUTURO La investigación dirigida por la científica de TNC Heather Tallis, concluye que para crear un futuro sostenible tanto para las personas como para la naturaleza es crítico adoptar cambios en tres áreas: cambiar rápidamente a energía renovable, cultivar en climas adecuados y pescar sosteniblemente. © Jenna Schoenefeld

Nuestra investigación de modelado nos permite responder a nuestra pregunta. Sí, un mundo donde las personas y la naturaleza prosperan juntas es totalmente posible. Pero no es inevitable. Alcanzar este futuro sostenible requerirá mucho trabajo, y necesitamos empezar de inmediato.

3 cambios sostenibles para hacer ahora

Ahí es donde entran en juego organizaciones como TNC. TNC está trabajando en estrategias con los gobiernos y las empresas para adoptar medidas sostenibles que proporcionen beneficios a corto y largo plazo a la sociedad en su conjunto. Nuestra investigación muestra que hay por lo menos un camino hacia un mundo más sostenible en 2050, y que se pueden lograr grandes avances si todas las partes de la sociedad centran sus esfuerzos en tres cambios.

Primero, necesitamos aumentar la energía limpia y ubicarla en tierras previamente urbanizadas o degradadas. En el desierto de Mojave, por ejemplo, TNC ha identificado unas 560.000 hectáreas de antiguos ranchos, minas y otras áreas degradadas que serían ideales para el desarrollo solar. Tenemos que hacer mucho más para eliminar las barreras políticas y económicas que todavía dificultan la transición hacia la energía limpia. La tecnología ya no es el principal factor limitante. Somos nosotros.

La acción más importante que cada uno de nosotros puede realizar es apoyar a los líderes mundiales que tienen un plan para detener el cambio climático en el curso de nuestras vidas.

En segundo lugar, necesitamos cultivar más alimentos utilizando menos tierra y agua. Una manera de hacerlo es sembrando cultivos en los lugares más adecuados. TNC también ha estado probando esto. En Arizona, TNC se asoció con agricultores locales en el Valle del Río Verde para ayudarles a pasar de plantar cultivos que consumen gran cantidad de agua como alfalfa y maíz en el calor del verano a cultivar malta de cebada, que se puede cosechar a principios de la temporada con menos consumo de los valiosos recursos de agua. Este no es un cambio revolucionario —los mismos agricultores siguen cultivando en la misma tierra— pero su impacto sí puede ser revolucionario.

Por último, tenemos que poner fin a la sobrepesca. Las herramientas de políticas para hacerlo están disponibles desde hace muchos años. Lo que debemos hacer ahora es ser creativos para lograr la adopción y el cumplimiento de esas políticas. Un ejemplo que me ha impresionado es nuestro trabajo en México, donde TNC está involucrada en el análisis de las causas fundamentales de lo que está limitando el buen comportamiento pesquero. La respuesta es inesperada: la deuda a la seguridad social que muchos pescadores han acumulado al no declarar su trabajo durante muchos años. TNC está explorando una asociación ambiciosa y un nuevo mecanismo financiero que podría perdonar esta deuda y persuadir a más pescadores para que reporten sus capturas y adopten medidas de sostenibilidad.

El cambio más importante ahora: la energía limpia

Estos son solo algunos ejemplos de América del Norte. Hay muchos más en todo el mundo. Para lograr un futuro más sostenible, los gobiernos, la industria y las instituciones cívicas de todo el mundo tendrán que hacer cambios sustanciales, y el más importante ahora mismo es realizar una gran inversión en energía limpia durante los próximos 10 años. Es un plazo corto, pero no imposible. No me gusta lo que estoy viendo todavía, pero tengo esperanzas. A Estados Unidos le tomó solo una década llegar a la luna, una vez que el país se centró en la meta. Y la energía solar ya es más barata (casi la mitad del precio por megavatio) que el carbón y ya supera a este último en la creación de nuevas capacidades, algo que nadie hubiera previsto que ocurriría tan rápido.

A field of solar panels in Indiana beneath a blue sky.
La energía limpia La energía solar y otras formas de energía renovable deben incrementarse drásticamente en los próximos 10 años si la Tierra quiere evitar un cambio climático catastrófico. © American Public Power Association

Tenemos que hacer mucho más para eliminar las barreras políticas y económicas que todavía dificultan la transición hacia la energía limpia. La tecnología ya no es el principal factor limitante. Somos nosotros.

¿Cómo llegaremos allí? La acción más importante que cada uno de nosotros puede realizar es apoyar a los líderes mundiales que tienen un plan para detener el cambio climático en el curso de nuestras vidas. El clima puede no parecer el tema más apremiante a veces, ya que la economía, el cuidado de la salud, la educación y otros temas ocupan los titulares de los periódicos. Pero la ciencia es clara: Tenemos 10 años para controlar nuestras emisiones. Eso es todo.

Ya hemos comenzado a ver los impactos del cambio climático a medida que más comunidades enfrentan un gran aumento en la severidad y frecuencia de sequías, inundaciones, incendios forestales, huracanes y otros desastres.

Nos espera algo mucho peor si no hacemos los cambios necesarios. Ha sido fácil para la mayoría de nosotros sentarnos y creer que el cambio climático solo afectaría a otra persona, muy lejos. Pero eso es lo que pensó la gente de Arkansas, California, Luisiana, Misisipi, Missouri, Nebraska, Nueva York, Oklahoma, Oregón, Texas, Washington, la República Dominicana, las Islas Vírgenes de Estados Unidos, México, el Reino Unido, Filipinas, India y Mozambique. Cada uno de estos lugares —y muchos más— ha sido testigo de uno de los peores desastres de su historia en los últimos 10 años.

Hay muchos caminos que podríamos tomar hasta el año 2050. Claramente, algunos son mejores que otros. Tenemos que elegir. ¿Cuál quieres tomar?