Informe de Impacto 2021

Hacer frente al cambio climático

Tekakro Xikrin pesca en el río Bacaja, cerca de la aldea de Pot-Kro, en la Amazonía brasileña.
Tekakro Xikrin pesca en el río Tekakro Xikrin pesca en el río Bacaja, cerca de la aldea de Pot-Kro, en la Amazonía brasileña. Los territorios indígenas albergan más del 17% del carbono forestal del mundo. © Kevin Arnold

La selva amazónica:  El eje de la salud de nuestro planeta 

LA AMAZONÍA

Un sinfín de superlativos vienen a la mente cuando se habla de la Amazonía. Después de todo, el bosque lluvioso tropical más grande del planeta alberga 1/3 de las especies del mundo, 1/4 de su agua dulce y sus árboles almacenan 48.000 millones de toneladas de dióxido de carbono. La Amazonía es la mayor reserva de vida de la Tierra y desempeña un papel crucial en la lucha contra la crisis climática y de biodiversidad a la que se enfrenta nuestro planeta. 

Si bien la selva amazónica es uno de los lugares más importantes de la Tierra, también es uno de los más amenazados. Casi del tamaño del territorio continental de Estados Unidos, la Amazonía se extiende por nueve países, con un 60% de ella en Brasil. En la Amazonía brasileña viven 21 millones de personas, entre ellas, 200 comunidades indígenas y tradicionales.

Brasil ya ha perdido el 20% de su bosque lluvioso debido a la deforestación, lo que lo convierte en uno de los mayores contribuyentes a los gases de efecto invernadero y al cambio climático global. Sin embargo, la gente busca soluciones, y el estado brasileño de Pará está asumiendo un papel de liderazgo en la acción climática. Hogar del 9% de la selva amazónica, Pará es también el estado con la mayor tasa de deforestación de la región.

A través de su Programa Amazonía Ahora, el estado de Pará busca crear una economía con bajas emisiones de carbono y garantizar un futuro sostenible para las personas y la naturaleza en la Amazonía. El plan tiene como objetivo mejorar la salud de los bosques, aumentar la eficiencia de las cadenas de producción e impulsar el bienestar de las personas y las condiciones de las zonas rurales.

TNC está ayudando a sentar las bases cruciales para avanzar en esta visión. Para avanzar realmente en la conservación del bosque lluvioso que queda en la Amazonía, debemos asegurar que los bosques en pie valgan más que los bosques talados para pastos, mejorando al mismo tiempo de forma significativa los medios de vida de la población local. Un enfoque prometedor consiste en reforzar los mercados de productos procedentes de bosques nativos o restaurados de forma sostenible y crear una bioeconomía que pueda garantizar la conservación de grandes zonas de la Amazonía mediante oportunidades económicas basadas en el lugar para los pueblos indígenas, las comunidades tradicionales y los pequeños propietarios.

Un agricultor
Un agricultor sostiene nueces de Brasil en su propiedad de São Félix do Xingu, en la Amazonía brasileña. © João Ramid
Vista desde el Río Negro
Vista desde el Río Negro Amazonía brasileña © Ben Duarte/TNC Photo Contest 2021
Un agricultor sostiene nueces de Brasil en su propiedad de São Félix do Xingu, en la Amazonía brasileña. © João Ramid
Vista desde el Río Negro Amazonía brasileña © Ben Duarte/TNC Photo Contest 2021

En 2021, TNC, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la empresa Natura publicaron un estudio para medir el potencial de múltiples productos para generar una bioeconomía forestal en Pará. El estudio confirma que los productos forestales, como las bayas de açaí, el cacao y las nueces de Brasil, pueden ayudar a crear una bioeconomía que apoye prácticas regenerativas que eviten la degradación de la biodiversidad. Este modelo también incluiría una fijación de precios que recompensara a los productores por la protección de la biodiversidad y la mitigación del carbono.

El estudio, que proyecta que la bioeconomía podría duplicar el PIB de Pará en 20 años, está siendo utilizado por el Gobierno del estado para informar su Estrategia de Bioeconomía a nivel estatal. 

Necesitamos un abanico de opciones para mostrar a los agricultores que pueden pasar de un enfoque de producción amplio y deforestación de la tierra a un modelo intensivo y más rentable

Gobernador del estado brasileño de Pará

El primer seguro de arrecife pasó la prueba 

Los arrecifes sanos protegen a las comunidades costeras vulnerables de los huracanes catastróficos, sostienen la próspera economía del turismo y sirven de hábitat para los ecosistemas coralinos y de pesquería. En colaboración con gobiernos y empresas, TNC ha seguido activando su pionero protocolo de respuesta a los huracanes que han azotado la Península de Yucatán en México durante los últimos dos años. Este protocolo incluye brigadas de restauración de arrecifes y una póliza de seguro de arrecifes para cubrir las reparaciones de los daños desencadenados por los fenómenos meteorológicos extremos. Las brigadas de arrecife han logrado estabilizar y reimplantar más de 40.000 fragmentos y colonias. La experiencia sirve como prueba de concepto para otras partes del mundo donde los arrecifes de coral, los manglares, las dunas y otros ecosistemas costeros desempeñan un papel vital en la protección de las personas y la naturaleza contra los impactos del cambio climático.

protegen a las comunidades costeras de los huracanes catastróficos.
Los arrecifes sanos protegen a las comunidades costeras de los huracanes catastróficos. © Jennifer Adler

América Central resiliente 

En octubre de 2021 finalizó con éxito la iniciativa de cinco años Resilient Central America (ResCA), cuyo objetivo es ayudar a los pequeños agricultores y pescadores artesanales a mejorar sus medios de subsistencia, al tiempo que se refuerza la resiliencia climática y la seguridad alimentaria mediante soluciones basadas en la naturaleza. Dirigido por TNC y financiado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, el programa ResCA colaboró con los gobiernos para adoptar políticas y estrategias climáticamente inteligentes para los sectores agrícolas de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, y para la pesca en Belice. También impulsó las prácticas de producción sostenible en cadenas de valor clave, como el maíz, el frijol, la caña de azúcar, los productos lácteos, el café, la langosta y las algas. Los logros incluyen la capacitación de 15.230 personas en materia de adaptación al cambio climático y sostenibilidad; la colaboración con casi 200 instituciones gubernamentales para promover prácticas sostenibles; el apoyo a la creación de 300 políticas y reglamentos pertinentes, y la facilitación de la implementación de prácticas climáticamente inteligentes en más de 120.0000 hectáreas en los cinco países participantes. La iniciativa también supuso un aumento del 15% de la productividad en varias de las cadenas de producción involucradas y un incremento del 6% de los ingresos de los productores lácteos participantes en dos países. 

 

osechan granos de café maduros en La Igualdad, Guatemala.
Selso Martín Chávez y Julia Ma osechan granos de café maduros en La Igualdad, Guatemala. © Melissa Ballarin & Daniel López Pérez

Un plan de restauración crece en Brasil 

Proteger y restaurar los bosques puede aumentar la seguridad hídrica, reforzar las economías rurales y mitigar el cambio climático. Un poderoso ejemplo de cómo se puede hacer esto tiene lugar en la Sierra de la Mantiqueira, una de las zonas ecológicamente más diversas y vulnerables del amenazado Bosque Atlántico de Brasil. La iniciativa Conservador da Mantiqueira reúne a las partes interesadas de 425 municipios situados en los mayores mercados de Brasil —los estados de São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais, que juntos representan el 54% del PIB de Brasil— para construir una red de restauración forestal que intenta reforestar más de 1,6 millones de hectáreas para 2030, una superficie 10 veces mayor que la ciudad de São Paulo. La iniciativa se basa en los éxitos recientes en el Municipio de Extrema, donde TNC y sus socios plantaron 2 millones de árboles y fueron pioneros en el uso del Pago por Servicios Ecosistémicos en Brasil para incentivar la restauración.

Trabajadores del proyecto
Trabajadores del proyecto Trabajadores del proyecto Conservador das Água plantan diversas especies nativas en una zona de reforestación en Extrema, Minas Gerais, Brasil. © Felipe Fittipaldi
Trabajadores del proyecto
Trabajadores del proyecto Conservador das Água plantan diversas especies nativas en una zona de reforestación en Extrema, Minas Gerais, Brasil. © Felipe Fittipaldi
Trabajadores del proyecto Trabajadores del proyecto Conservador das Água plantan diversas especies nativas en una zona de reforestación en Extrema, Minas Gerais, Brasil. © Felipe Fittipaldi
Trabajadores del proyecto Conservador das Água plantan diversas especies nativas en una zona de reforestación en Extrema, Minas Gerais, Brasil. © Felipe Fittipaldi