Julia sostiene a su bebé en brazos mientras caminan por una vereda.
Mt. Hood Caminata familiar en el Bosque Nacional Mount Hood © Adam Amato/TNC

Jóvenes@TNC

La naturaleza ofrece a los padres primerizos el parque infantil perfecto

La naturaleza nos dio el escenario, y a partir de ahí desarrollamos el vínculo.

By Julia Amato

La naturaleza nos dio el escenario, y a partir de ahí desarrollamos el vínculo.

Todo el mundo me decía que «todo cambia cuando se tiene un hijo». Cuando nació mi hija Lillian hace poco más de un año, me di cuenta de cuánta razón tenían. Sobre tus búsquedas en Google. Tus conversaciones.

Tus horas de sueño. Tus horarios de comida. Tu vida social... (amigos míos, perdón por ignorarlos).

Pero algo que no esperaba que cambiase era mi percepción de la naturaleza.

Crecí pasando muchas horas al aire libre, estudié biología en la universidad y he trabajado en el campo de la conservación durante más de una década. La naturaleza es parte integral de lo que soy. Pero experimentar la naturaleza con un bebé me ha abierto un mundo completamente nuevo.

Disfrutando del sol del verano y del río Zig Zag.
SENDERISMO POR EL RÍO ZIG ZAG Disfrutando del sol del verano y del río Zig Zag © Adam Amato

En lugar de caminar rápidamente por el bosque, el senderismo consiste ahora en detenerse a examinar las pequeñas cosas. Observamos de cerca la corteza de un árbol o las agujas de un cactus. Nos arrodillamos a la altura de los ojos de Lillian y miramos de cerca cada hoja, roca e insecto que se cruza en nuestro camino.

Se podría decir que Lillian me ha ayudado a establecer una conexión más profunda con todo lo que nos da la naturaleza.

Una hoja es ahora una interestatal de venas conectadas que transportan nutrientes para un árbol. Un pedazo de musgo es en realidad un lecho de finos pelos verdes humedecidos con gotas de agua del tamaño de un hada. Y, Dios mío, ¡hay un próspero pueblo en miniatura debajo de cada roca! Es realmente increíble.

Se podría decir que Lillian me ha ayudado a establecer una conexión más profunda con todo lo que nos da la naturaleza. Y la naturaleza ha hecho lo mismo con ella que conmigo. Explorar la naturaleza con Lillian en mis brazos o en mi espalda nos une más. Ver cómo se le iluminan los ojos cuando ve un pájaro o sentir cómo se calma su cuerpo cuando salimos al exterior me ayuda a entender su personalidad a medida que se manifiesta.

Lillian dice que la lavanda no sólo huele increíble, sino que también sabe bien.
NIÑA EXPLORANDO LA NATURALEZA Lillian dice que la lavanda no sólo huele increíble, sino que también sabe bien. © Julia Amato/TNC

Ahora que mi futuro incluye el de mi hija, me he vuelto ferozmente protectora de él. Como una mamá osa protectora.

Protege nuestro futuro

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Sé que para que Lillian pueda explorar estos mismos bosques o nadar en estos mismos lagos y ríos cuando sea adulta, debemos protegerlos ahora. Cuando pienso en la posibilidad de que no tenga esta opción en el futuro o en que tenga que quedarse en casa por la mala calidad del aire, mis instintos de mamá osa salen a flote. Haré todo lo que pueda para asegurarme de que eso no ocurra. Copiando una cita de un cartel que vi en la Marcha por la Ciencia, «No existe un ''Planeta B''».

Por favor, únete a mí en la protección férrea de nuestro futuro. Ya sea dedicando tiempo a aprender algo nuevo sobre nuestro medio ambiente cada mes, ofreciendo tu tiempo como voluntario, realizando acciones políticas o apoyando económicamente nuestro trabajo, todo ayuda. Lillian y yo te damos las gracias por ello.

osque situado en la reserva de Cascade Head de TNC en el norte de Lincoln City, Oregón, EE.UU.
SENDERO EN EL BOSQUE DE CASCADE HEAD situado en la reserva de Cascade Head de TNC en el norte de Lincoln City, Oregón, EE.UU. © Devan King/TNC