¿Por qué brillan los ojos de algunos animales en la oscuridad?
Descubre la ciencia detrás de las miradas que iluminan la noche
Por Ashley Stimpson
En invierno, muchos de los encuentros con animales suceden al anochecer. Podemos vislumbrar la mirada brillante de un ciervo al borde de la carretera o divisar el breve destello de los ojos de un zorro antes de que se interne de nuevo en el bosque.
¿Por qué los ojos de ciertos animales parecen brillar en la oscuridad? Eso es gracias a una capa reflectante en la parte posterior del órgano llamada tapetum lucidum, que proviene del latín y significa “tapiz de luz” o “tapiz brillante”.
En los animales nocturnos, el tapetum lucidum actúa como un espejo, que refleja la luz a través de la retina y estimula los fotorreceptores por segunda vez, un proceso que básicamente duplica la sensibilidad visual. Esta capacidad superior para ver en la oscuridad es útil para cazar o evitar que lo cacen.
Muchos mamíferos nocturnos o crepusculares (activos durante el anochecer) tienen un tapetum lucidum, al igual que los caimanes, las arañas, las ranas e incluso algunos peces.
Probablemente hayas visto el tapetum lucidum de tu perro o gato en fotos familiares en las que sus ojos brillan de un verde o amarillo intenso. Por desgracia para los humanos, las criaturas diurnas no cuentan con este poderoso tejido.
Mecánica de la visión nocturna
Para los animales, estar activos después del anochecer resulta muy ventajoso. En el caso de las criaturas vulnerables como las salamandras y las ranas, pueden encontrar comida o una pareja de forma más segura sin que el sol pueda lastimar su delicada piel.
En el caso de los bichos pequeños, como los mapaches y roedores, alimentarse al anochecer les proporciona protección frente a los depredadores y reduce la competencia. Y si nos enfocamos en los depredadores, como los grandes felinos y los búhos, cazar de noche facilita mucho las emboscadas a las presas.
El tapetum lucidum es lo que hace posible que estos animales se desplacen con seguridad. Aquí te explicamos cómo funciona. Primero, la luz de la luna o de las estrellas (o de tu linterna) penetra en la retina e incide en los fotorreceptores de la parte posterior de los ojos.
Luego, los fragmentos de luz no captados son reflejados por el tapetum lucidum a través de la retina, “para tener una segunda oportunidad de ser detectados”, explica Glen Jeffery, profesor de neurociencia del Instituto de Oftalmología del University College de Londres. “Ahora, en un entorno oscuro, tienes muchas más posibilidades de ver cosas”.
Los científicos están seguros de que el tapetum lucidum mejora la visión, pero eso es todo lo que saben fehacientemente. “No sabemos básicamente nada sobre la evolución, la genética y la biología del desarrollo del tapetum”, explica Nathan Lents, profesor de biología del John Jay College. “Tampoco tenemos una idea clara de cuánto ayuda en realidad”. ¿Cuánto más sensibles son las retinas con tapeta? “Esos experimentos son muy difíciles de hacer”.
El costo de una adaptación evolutiva
Según Jeffery, es probable que todos los mamíferos tuvieran un tapetum lucidum en algún momento de su historia evolutiva, incluidos los humanos.
Aunque esta adaptación es un valioso mecanismo de supervivencia para los animales nocturnos y crepusculares, conlleva un gran sacrificio.
“El inconveniente del tapetum lucidum es la disminución de la agudeza visual”, explica Jeffery. Como el tejido es un espejo curvado, la luz no rebota por donde vino, lo que significa que las cosas pueden volverse un poco borrosas. “Tendrías problemas para leer el periódico si tuvieras un tapetum”, indica Jeffery.
El tapetum lucidum también perjudica la visión del color, “porque la longitud de onda de la luz reflejada no se conserva con exactitud durante la reflexión de la luz”, menciona Lents. Aunque no es un problema en condiciones de poca luz (todos los animales, incluidos los humanos, pierden la visión del color en la oscuridad), sí significa que los animales con tapeta probablemente perciban una gama menor de colores y colores más apagados durante el día.
Estos inconvenientes (así como la transición a un cronograma mayoritariamente diurno) son quizás la razón por la que los humanos ya no tienen uno.
“El tapetum ha aparecido y desaparecido innumerables veces a lo largo de la evolución y diversificación de los animales”, afirma Lents. “Cuando un determinado linaje animal es nocturno o crepuscular durante mucho tiempo, el tapetum suele evolucionar. Pero cuando un linaje es predominantemente diurno durante largos períodos, el tapetum desaparece. Esto podría deberse a su costo o solo a la deconstrucción gradual de los tejidos que la selección natural no mantiene activamente”.
De forma alarmante, existen pruebas de que la contaminación lumínica podría estar cambiando rápidamente la fisiología de los animales que aún conservan el tapetum lucidum.
En 2013, Jeffery formó parte del equipo de investigación que descubrió que en invierno el tapetum lucidum del reno ártico cambia de dorado a azul: una variación que permite al resistente ungulado ver durante los meses de oscuridad constante.
Sin embargo, hace poco, Jeffery y sus colegas observaron un grupo de renos cuyos ojos brillaban de color verde; esto se debía, según ellos, a que unas farolas cercanas habían alterado esencialmente la adaptación evolutiva.
“Habían iniciado la transición del dorado al azul, pero esta se estancó”, explica Jeffery. “Ahora están en desventaja ecológica porque no pueden ver tan bien como deberían”.
Según Jeffery, el hallazgo constituye una colosal advertencia ante la creciente contaminación lumínica que invade los espacios naturales. Cuando los animales se exponen a la luz artificial, “puede alterar un proceso fundamental”.
Un arcoíris de brillo en los ojos
El brillo en los ojos puede presentarse en una variedad de colores, tonos e intensidades. Los caimanes lucen un destello naranja ardiente, mientras que los ojos de las arañas brillan tan verdes como la luz de un semáforo. Por la noche, los ojos de los gatos (desde los grandes depredadores, como un puma, hasta la mascota de nueve libras que vive bajo tu techo) brillan con un tono amarillo cobrizo.
“Hay una gran variedad de tapeta en el mundo animal, que evolucionaron de forma totalmente independiente”, dice Lens. “Algunos están hechos de fibras de colágeno, otros de cristales de cisteína o guanina, unos pocos incluso de lípidos”.
Además de la composición química del ojo, otros factores como la estructura del tejido y sus propiedades fotorreflectantes (así como el ángulo e intensidad de la luz) pueden influir en el color y el brillo de los ojos. Aunque el color por sí solo no te ayudará a averiguar qué animal te está mirando este invierno, puede ser una pista útil cuando se combina con otros puntos como la altura, el movimiento y la forma de las pupilas (los depredadores tienen pupilas verticales; las presas, horizontales). Aquí te presentamos una tabla que te ayudará en tus esfuerzos de identificación. Y recuerda que, al igual que los animales que lo poseen, el reflejo ocular puede ser esquivo y misterioso.
| COLOR | Especie |
|---|---|
| ROJO | Oso negro, conejo, zarigüeya, zorro, puercoespín, roedores, la mayoría de los búhos |
| AMARILLO | Coyote, gato montés, mapache, búho cornudo |
| BLANCO | Ciervo, alce, ardilla, tejón |
| VERDE | Oveja, araña, rana |
| AZUL | Caballo, marmota, marta |
Recibe nuestro boletín mensual
Noticias, historias y consejos prácticos sobre sostenibilidad y conservación.