Colaboración para la conservación marina y el desarrollo sostenible en la costa peruana
Proyecto BAF: Mar 2025
Organizaciones unidas bajo el proyecto BAF: Mar2025 trabajan para mejorar la gestión de cuatro áreas marinas protegidas y promover medios de vida sustentables para sus comunidades.
Perú cuenta con 3.000 kilómetros de costa, dentro de los cuales hay siete áreas naturales protegidas (ANP) marino-costeras, que resguardan más de seis millones de hectáreas de este tipo de ecosistemas. ¿Cómo garantizar una conservación efectiva en estas áreas, donde la Corriente de Humboldt genera uno de los sistemas más productivos del planeta?
El proyecto BAF: Mar 2025, con el apoyo de Blue Action Fund, reunió a The Nature Conservancy (TNC) Perú, en articulación con el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) y el Consorcio Manglares del Noroeste del Perú (CONMANOPE), con un objetivo común: mejorar la gestión de las áreas protegidas, promover prácticas de pesca sostenible y apoyar los medios de vida de las comunidades costeras.
Implementado en cuatro ANP marino-costeras —Santuario Nacional Los Manglares de Tumbes, Reserva Nacional Illescas, Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras y la Reserva Nacional San Fernando— este proyecto fortaleció la gestión eficaz de alrededor de 194.000 hectáreas de ecosistemas marinos, así como el desarrollo de esquemas de microfinanzas y de emprendimientos compatibles con la conservación de la naturaleza, impactando a más de 3.400 familias de la zona costera.
Cuatro áreas protegidas
Suman más de 194.000 hectáreas de ecosistemas marino-costeros
Mejoras en la conservación
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↑ 15%
Mejora en la puntuación METT (Management Effectiveness Tracking Tool, Herramienta de Seguimiento de la Eficacia de la Gestión)
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↑ 21%
Aumento en la cobertura de patrullaje, fortalecimiento de vigilancia y control.
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3.400
familias beneficiadas de comunidades costeras
José Carlos Nieto, presidente ejecutivo del SERNANP, resaltó la importancia de este proceso: “Necesitamos que las cuatro ANP funcionen para que las propuestas que tenemos faciliten su establecimiento. Entonces, lo que nos dice el METT sobre la gestión efectiva es que está incrementando, y con eso ya tenemos una referencia de cómo vamos en la gestión”.
De la mano con las comunidades pesqueras
Uno de los principales aportes del proyecto BAF ha sido el fortalecimiento de la gobernanza participativa y el empoderamiento de las comunidades pesqueras en los esfuerzos de conservación.
“Queremos lograr que las comunidades pesqueras se identifiquen con su territorio y tengan un sentido de pertenencia, que sientan que esos recursos siempre van a estar para ellos y que esto sea sostenible en el tiempo”.
A través de estos esfuerzos se fortalecieron las capacidades técnicas y se apoyó la participación de las comunidades en el manejo de los recursos marinos. Así, hoy ocho pesquerías bentónicas —aquellas asociadas a los recursos del fondo marino— han fortalecido sus esfuerzos de autogestión para la sostenibilidad del recurso.
Comunidades costeras y medios de vida
El rol de las mujeres en las actividades pesqueras tuvo un espacio especial en este proyecto: más de 30 emprendimientos liderados por mujeres recibieron procesos de capacitación, educación financiera y mentoría. De este modo, consolidaron economías familiares más resilientes en comunidades costeras y abrieron nuevas oportunidades para fortalecer su autonomía.
Judith Huamani, coordinadora de Medios de Vida de TNC Perú, especifica: “Tenemos una visión integral de la cadena de valor, donde apoyamos distintos emprendimientos en comunidades costeras”. En esa línea, el acceso a microfinanzas con las Uniones de Crédito y Ahorro (UNICA) y las opciones de diversificación de actividades productivas han permitido fortalecer la resiliencia de las comunidades costeras.
Rut Villanueva, emprendedora y miembro de la junta directiva de la UNICA en Ancón, abrió en 2022 una cevichería junto a su esposo, quien es cocinero, y juntos superaron el temor inicial al fracaso. Gracias a su participación en el proyecto, hoy destaca la relevancia de seguir prácticas responsables y sostenibles en su actividad: “Nosotros compramos pescados y mariscos para la cevichería, pero durante los tiempos de veda respetamos las normas y no compramos esos recursos”. Asimismo, tomó conciencia sobre requisitos como las tallas mínimas permitidas para la pesca, resaltando que “cuando nuestros proveedores nos ofrecen pescados de tamaño muy pequeño, no los compramos”.
Cuatro personas con uniforme culinario posan en la puerta de un restaurante colorido.
El rol de TNC Perú
La contribución principal de TNC en el marco de este proyecto se enfocó en fortalecer la gestión efectiva y los medios de vida en las áreas protegidas abordadas, mediante la implementación de diversas estrategias orientadas a mejorar la planificación, el monitoreo, la participación de los actores involucrados y la capacitación de los habitantes de comunidades costeras en actividades productivas sostenibles.
Marco Ruiz, coordinador del Proyecto BAF desde TNC Perú, indicó que se implementaron estrategias de intervención en las dos líneas de trabajo. Para la gestión efectiva, se hicieron ejercicios de planificación, programas de monitoreo, vigilancia y control. En torno a los medios de vida, se avanzó en medidas de manejo pesquero, promoción de uniones de crédito y ahorro, y el impulso de emprendimientos liderados por comunidades y mujeres.
Este proyecto demostró que la conservación de las áreas marino-costeras puede sostenerse en el tiempo cuando se construye junto a las comunidades que habitan en estas zonas y en colaboración con actores presentes en el territorio. Con planes y capacitaciones que pueden replicarse a futuro en otras áreas de este tipo, se generaron beneficios no solo para la conservación, sino también en los ámbitos sociales y económicos, lo que fortaleció el compromiso de las comunidades. De esta manera, se involucra a múltiples actores y comunidades en la protección de un ecosistema esencial no solo para Perú, sino para Latinoamérica y el mundo, como es la Corriente de Humboldt.
Es clave priorizar acciones que generen beneficios integrales, no solo en conservación, también en aspectos sociales y económicos. Esas oportunidades tangibles fortalecen la legitimidad y el compromiso comunitario. La conservación como estrategia compartida asegura resultados más efectivos.
Rica biodiversidad marino-costera
Presente en las áreas protegidas que son parte del programa.
Pulpo: Los esfuerzos de autogestión en Ancón permiten la resiliencia de este recurso para futuras generaciones. © Jason Houston
Pingüino de Humboldt: Contribuye al equilibrio del ecosistema marino al controlar las poblaciones de sus presas. © Frank Suárez
Aves del litoral: La riqueza del mar sustenta a numerosas especies de aves marinas © Frank Suárez
Gorgonidos: Se encuentran en la Reserva Nacional Illescas, donde la diversidad marina es única debido a la mezcla de aguas frías y cálidas en el mar peruano. © Gustavo Carrasco
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