Ruinas del imperio Maya
Ruinas del imperio Maya Ruinas del imperio Maya © Mark Godfrey/TNC
A blue morpho butterfly lights on rainforest vegetation in the Calakmul Biosphere Reserve, Mexico.
Blue Morpho Butterfly Una mariposa Morfo azul sobresale en la vegetación de la selva tropical en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, México. © Mark Godfrey/TNC


La Selva Maya alberga una diversidad ecológica y cultural incomparable.

Después de la Amazonía, la selva Maya—extendiéndose por México, Belice, y el norte de Guatemala y con una superficie de más de 14 millones de hectáreas— es el bosque tropical más extenso del continente americano.  Brinda refugio a innumerables especies únicas y en peligro de extinción, como el pecarí de hocico blanco, el tapir, el guacamayo rojo, el águila arpía y el mono aullador.  A menudo pueden observarse huellas del jaguar en el suelo del bosque.  Además, alberga casi 400 especies de aves y, en el pico de los meses migratorios del invierno, recibe varios millones de aves visitantes.

El bosque también es hogar de comunidades mayas con un legado milenario. Muchas continúan practicando técnicas agrícolas tradicionales y cuidando del bosque como sus antepasados lo hicieron por generaciones.

No obstante, las presiones que afectan esta región son más significativas que nunca antes. La producción tradicional de pequeña escala está cediendo terreno a los sistemas agrícolas y ganaderos extensivos, que transforman el paisaje amenazando la biodiversidad y salud de los suelos.

Para enfrentar estos retos, The Nature Conservancy trabaja con todos los sectores para promover prácticas sustentables en la agricultura, ganadería y silvicultura, así como ayudando a implementar acciones de conservación basadas en ciencia.  Nuestros esfuerzos en la selva Maya intentan crear las condiciones necesarias para que la región deje de ser un foco de deforestación y se consolide como una economía verde que beneficie a las personas y la naturaleza.