¿Cuál es el cortejo animal más extraño? Aquí te presentamos cuatro de ellos
A pesar de plasmar nuestros sentimientos en tarjetas celebrando el día de San Valentín, el cortejo puede ser un esfuerzo arriesgado.
Y, para especies como el pulpo gigante del Pacífico, la mantis religiosa o el antechinus, a veces puede ser letal (el antechinus literalmente se aparea hasta que muere). Pero, incluso en las especies en las que una o ambas partes corren un verdadero riesgo de morir en el encuentro, el imperativo de reproducirse pesa más. Y para muchas especies, la reproducción no es tanto una danza con la muerte, sino más bien una auténtica danza.
Por ejemplo, el urogallo de las artemisas, especie autóctona de gran parte de la mitad occidental de Estados Unidos. Sus machos inflan el pecho y abren las plumas de la cola formando un abanico para deslumbrar con dicha exhibición a las hembras, que a menudo parecen desinteresadas en el mejor de los casos.
Para otros, se trata de coleccionar objetos bonitos para cortejar a la pareja, como un ave de emparrado, que amontona cualquier cosa azul que encuentra para impresionar a la hembra. Los chimpancés macho, tal vez los más parecidos a nosotros, obsequian carne a las hembras, a veces durante años, antes de que la hembra consienta cualquier tipo de relación.
Por extraños que puedan parecer algunos de estos cortejos, son francamente normales en comparación con los de otras criaturas con las que compartimos este planeta. En honor a la época del año en que el amor está en el aire, echa un vistazo a los rituales de cortejo y apareamiento de estas cuatro especies muy diferentes.
Pez rape de profundidad: aferrarse al amor
Tener compañía puede significar a veces perderse a uno mismo, pero ninguna especie suele tomar la expresión tan en serio como el pez rape de profundidad. Estos habitantes de las profundidades, que se hicieron famosos por su caricatura en la popular película infantil “Buscando a Nemo”, simplemente se funden. O al menos el macho se convierte en parte de la hembra.
Los peces rape macho flotan en la oscuridad del fondo de los océanos abandonados a la esperanza de encontrar pareja utilizando sus “fosas nasales relativamente grandes” para buscar feromonas femeninas.
Básicamente, olfatean el océano en busca de amor. Una vez que encuentran una hembra, los diminutos machos (los más pequeños miden un centímetro y las hembras pueden medir 60 veces su longitud), hunden sus dientes en el vientre de la hembra. Ahí la cosa se pone más rara.
En un artículo científico sobre la reproducción del pez rape (enlace en inglés) publicado en 2005 por la revista Springer, se explica lo siguiente: “el macho pasa a depender permanentemente de la hembra para obtener nutrientes transportados por la sangre, mientras que la hembra huésped se convierte en una especie de hermafrodita autofecundante”.
El macho esencialmente se disuelve, pierde sus ojos y sus órganos hasta que es casi solo tejido reproductivo que cuelga de la hembra listo para que ella lo use cuando quiera. Ah, y una hembra puede tener hasta media docena de machos pegados a ella en un momento dado.
Grillos de campo: los cánones de belleza importan
Todos tenemos nuestra propia forma de elegir pareja. El grillo negro hembra elige según el atractivo. Este grillo, que mide entre 2 y 4 centímetros, es el más común de Australia y suele considerarse una plaga. Pero sus elecciones de apareamiento han despertado el interés de investigadores de todo el mundo.
Un artículo sobre el comportamiento reproductivo del grillo campestre negro (enlace en inglés), publicado en 2006 en Evolution, se demuestra que los grillos hembra prefieren aparearse —o al menos tener la posibilidad de reproducirse— con los machos más atractivos.
¿Cómo probarían los investigadores esa hipótesis? Pues, criando cientos de grillos y observando de cerca su comportamiento.
En el artículo, se indica que cuando un grillo macho encuentra a una hembra con sus antenas, “produce una llamada de cortejo durante la cual él se mueve hacia atrás, hacia la hembra, mientras baja su cuerpo hacia el suelo”.
Se aparean, y el macho deja su tubo espermatóforo. Aquí es cuando la hembra se pone exigente. Con algunos machos, la hembra quitará el tubo antes de ser inseminada, básicamente esto hace que la experiencia de reproducción sea infructuosa. Mientras que, cuando se aparea con machos atractivos, se lo deja puesto durante más tiempo que con aquellos que no lo son.
Pero, según los autores, los grillos poco atractivos encontraron una solución. Vigilan a la hembra después del apareamiento y se aseguran de que su semilla permanezca en su interior el tiempo suficiente para fertilizar sus huevos.
Pez globo: ballet acuático artístico
En algún lugar del océano, frente a la costa de Japón, vive un pequeño pez globo de no más de 120 centímetros que realiza fantásticos diseños geométricos circulares para atraer a su pareja.
Los buceadores descubrieron por primera vez uno de estos patrones —que pueden tener hasta 2 metros de diámetro— en 1995 y lo bautizaron como “círculo misterioso”.
Según un artículo científico de 2013 sobre los círculos submarinos del pez globo japonés (enlace en inglés) publicado en la revista Scientific Reports, recién en 2011 los investigadores descubrieron que era el pez globo macho quien creaba estas estructuras utilizando su cola, sus aletas y el movimiento ondulante de su cuerpo.
Para crear los intrincados diseños, los machos deben nadar en círculos y luego de forma radial en varias direcciones para crear picos, valles y zonas aplanadas con sedimentos finos. Los machos incluso utilizan fragmentos de concha y coral para decorar los picos del diseño.
Hacen todo este esfuerzo para atraer a una hembra. Cuando tienen éxito, se acerca un pez globo hembra cuando el círculo está en sus etapas finales de construcción y libera los huevos en el centro de sedimento fino.
En el artículo, se menciona que “tras el desove, los machos permanecieron en la estructura circular durante seis días para cuidar de los huevos”. Luego, el macho no trabaja para mantener el diseño, permite que las corrientes oceánicas aplanen los picos y nivelen los valles. Los huevos eclosionan y el macho se traslada al sitio donde hará el siguiente nido, no vuelve a utilizar su antiguo lienzo.
Arañas pavo real: danza elegante
A veces, las criaturas más vistosas son también las más pequeñas.
A simple vista, la araña pavo real parece un puntito marrón saltarín, si es que la vemos. Muchas arañas pavo real miden solo unos milímetros.
Sin embargo, vistos a través de un objetivo macro, los machos se parecen muchísimo a su homónimo pavo real. Según Jurgen Otto, uno de los expertos mundiales en arañas pavo real, esos movimientos bruscos que parecen esporádicos desde la distancia son en realidad coreografías cuidadosamente diseñadas para atraer a la hembra.
Extienden y agitan sus patas traseras como bailarinas y agitan en el aire el colorido abanico opistosomal. Para desgracia de los machos, las arañas pavo real hembra solo se aparean una vez en su vida. Los machos, escribe Otto, o no pueden distinguir si la hembra se ha apareado, o no les importa.
“Las hembras disuaden a esos amantes molestos de varias maneras. En el primer caso, simplemente lo ignorarán o se alejarán (saltando)”, escribe. “Si esto no funciona, la hembra puede levantar el abdomen y moverlo de lado a lado como señal más clara de que no está dispuesta a aparearse”.
Según estudios sobre el comportamiento de la araña pavo real (enlace en inglés), si la hembra ya se ha apareado y tiene hambre, el macho no solo perderá la oportunidad de reproducirse: también podría convertirse en su comida.
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