Bosques secos de Ecuador
| |

Arbol de ipomea © Mark Godfrey/TNC
Ciclos de sequía y lluvia
Los bosques secos son uno de los hábitats más amenazados y degradados de los trópicos. Como su nombre lo indica, estos bosques se han adaptado a vivir en condiciones extremas de sequía donde los ciclos de lluvia no son determinantes para la sobrevivencia de las especies. Aunque son mucho menos diversos que los bosques húmedos, los bosques secos albergan una increible diversidad biológica y altas tasas de endemismo.
Los árboles de los bosques secos son en su mayoría caducifolios, es decir que pierden sus hojas en la temporada seca, y algunas especies de los bosques húmedos se encuentran en ellos.
TNC ha iniciado una ambiciosa estrategia de conservación de los bosques secos tropicales que aún sobreviven en Ecuador, Colombia y Venezuela a través de la creación de nuevas áreas protegidas y el desarrollo de nuevas aproximaciones con propietarios privados donde se incluye la implementación de incentivos a la conservación y mejores prácticas agrícolas y ganaderas. |

Ceibas en los bosques secos ecuatorianos
© Mark Godfrey/TNC
Los bosques secos de Ecuador se encuentran ubicados en dos áreas: sobre la costa pacífica en la Cordillera de la Costa y al sur en la región de Tumbes-Piura que se extiende hasta el norte de Perú.
Los bosques secos ecuatorianos albergan remanentes de importancia global para la conservación con especies y hábitats únicos y se constituye como un ecosistema clave que sostiene la vida productiva de más de 65.000 habitantes, especialmente como fuente generadora de agua.
Animales
Los bosques secos de Ecuador en la costa pacífica tienen una extraordinaria diversidad biológica y una altísimo grado de endemismo. En algunas áreas, como el Parque Nacional Machalilla se han encontrado más de 270 especies, mientras que en zonas como Chongón-Colonche se han registrado más de 171. Entre las especies de aves que se encuentran en el área hay que destacar el colibrí abejorro y el jilguero naranja y poblaciones del inambú overo, perico macareño, mosquero real del Pacífico y el atila ocráceo.
Entre los mamíferos se encuentran especies como el mono aullador, el venado de cola blanca, el pecarí de collar y la ardilla de nuca blanca (Sciurus stramineus), esta última endémica de la región tumbesina. En áreas como Loma Alta al norte de la provincia de Guayas se estima la presencia de más de 37 especies de mamíferos.
Reptiles y anfibios han sido poco estudiados, constituyéndose en una oportunidad única para estos bosques. Se ha registrado la presencia de una especie de rana venenosa (Colostethus machalilla) y una serpiente de la familia Viperidae (Porthidium arcosae), ambas endémicas de la región.
Plantas
Los bosques secos de la Cordillera de la Costa han sido señalados como áreas prioritarias para la conservación a nivel mundial en diversos análisis, debido principalmente a su alto nivel de endemismo, pues se calcula que 1 de cada 5 especies de plantas y árboles de la zona se encuentran solamente en la costa ecuatoriana.
Los árboles se caracterizan por ser caducifolios, es decir, que pierden sus hojas durante la temporada seca. Entre las principales especies se encuentran árboles de la familia Moraceae (Pseudolmedia), bignonaceas (Exarata chocoensis) y varias especies de ceibas.
Menos del 75% de la cobertura original de bosques secos permanecen en el Ecuador.
Por qué TNC trabaja aquí
Existen áreas todavía en buen estado y oportunidades de mantener conexiones ecológicas todavía viables como los bosques del área de Chongón-Colonche, el Parque Nacional Machalilla y los bosques tumbesinos. Los bosques secos constituyen uno de los hábitats más degradados y amenazados del mundo, y su situación es muy crítica debido a la presión que ejerce la agricultura y ganadería por estar sobre suelos relativamente ricos en nutrientes. Como no tienen la diversidad ni espectacularidad de los bosques húmedos, no son tenidos en cuenta como objetos de conservación y han estado ausentes de las políticas de conservación de la región.
Qué está haciendo TNC
TNC a través de la Fundación Natura Ecuador y con el apoyo del programa Parques en Peligro, apoyó al Parque Nacional Machalilla en varias actividades dirigidas a su consolidación, como fueron infraestructura, ecoturismo y varios estudios científicos para recopilar información básica sobre el área. Uno de los factores importantes que se vio en Machalilla fue la necesidad de integrarla a un área más grande de conservación con bosques secos que se conectan con este parque.
TNC, en colaboración con varios socios (Alianza Jatun-Sacha-CDC, Fundación AGUA, SIMBIOE, NAZCA, EcoCiencia) llevó a cabo una evaluación ecorregional en el área de los bosques secos ecuatorianos y peruanos. Esta evaluación ecorregional consistió en un importante esfuerzo de recopilación y generación de información biológica y socio-económica del área, que como producto identificó las áreas prioritarias para la conservación de la biodiversidad en esta zona.
Entre las áreas que son importantes mencionar están, los bosques secos entre Jama y Pedernales, los bosques secos de Machalilla, los bosques secos de la Cordillera de Chongón y Colonche, la isla Puná, la Reserva Militar Arenillas, los bosques secos de la provincia de Loja, y los bosques secos del norte de Perú. Las estrategias de conservación de estos bosques están dirigidas a la consolidación de áreas protegidas existentes, el trabajo con comunidades para la conservación del bosque, y la incorporación de propietarios privados en estrategias de conservación.
TNC ha escogido al remanente de los bosques secos de la Cordillera de la Costa (incluye Jama-Pedernales, Machalilla y Chongón-Colonche) como un sitio estratégico para la implementación de actividades de conservación, que se convierta en un eje de desarrollo local sustentable.