Biorreserva del Cóndor
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Cóndor andino (Vultur gryphus) © Felipe Campos
Agua para Quito
Quito, al igual que muchas otras ciudades latinoamericanas, capta el 100% de su recurso hídrico de los arroyos y ríos que descienden de los Andes. Cerca de 1,5 millones de personas, sus industrias y riegos utilizan alrededor de 4,5 billones de galones mensuales de agua tomada directamente de los Andes. Esta cantidad sería suficiente para llenar 15,000 piscinas olímpicas y representa uno de los retos más importantes de conservación de Ecuador. Toda esta agua proviene de la Biorreserva del Cóndor.
En el año 2000, y en estrecha colaboración con USAID y sus socios en el país, TNC impulsó la creación de un fondo de conservación de agua para Quito. El Fondo Nacional del Agua FONAG es un pago por los servicios ambientales que prestan los ecosistemas, figura que contempla la Constitución del Estado, y tiene como objetivo principal lograr el suministro de suficiente cantidad y calidad de agua para cubrir los requerimientos del Distrito Metropolitano de Quito y sus áreas de influencia, mediante la protección de los recursos hídricos para la regeneración natural a largo plazo.
TNC hizo una donación inicial e invitó a algunos de los más grandes usuarios de agua de Quito a hacer lo mismo. Contribuciones regulares de la Empresa Metropolitana de Alcantarillado y Agua Potable de Quito EMAAP-Q, la Empresa Eléctrica Quito SA, la Cervecería Andina del Ecuador y la Cooperación Suiza para el Desarrollo, COSUDE, permitieron que el fondo lograra la histórica cifra de USD 2 millones en el 2005.
El FONAG utiliza los rendimientos del patrimonio para invertirlos en actividades y proyectos de rehabilitación, conservación y mantenimiento de las cuencas hídricas abastecedoras de agua. Actualmente el Fondo está haciendo inversiones para el mantenimiento del área natural y el desarrollo de proyectos en las cuencas de los ríos Oyacachi, Papallacta y Antisana así como trabajos de recuperación de los ríos Pita y San Pedro. Se espera que el fondo sea capaz de cubrir proyectos en las 28 cuencas que actualmente tiene la Biorreserva. |

Volcán Nevado Antisana en la Biorreserva del Cóndor
© Diego Ochoa/TNC
Llamada así por ser el hogar de esta mítica ave, la Biorreserva del Cóndor es quizás uno de los proyectos de conservación y uso sostenible más ambiciosos de Ecuador. Formada por siete áreas protegidas, sus zonas de amortiguación y un mosaico de tierras privadas, territorios indígenas y cientos de arroyos, lagunas y ríos, la Biorreserva abarca más de 2,2 millones de hectáreas y se define como un concepto de manejo integral para la conservación de páramos, bosques de niebla, selvas lluviosas y agua, elemento esencial del que dependen directamente más de 1,5 millones de ecuatorianos. Más allá de un área protegida reconocida por el Estado, es un modelo de desarrollo donde la conservación de la biodiversidad constituye un aspecto esencial de la calidad de vida de las poblaciones locales y de aquellas asociadas o dependientes de ella.
Ubicación
La Biorreserva está localizada sobre la Cordillera de los Andes y agrupa siete áreas protegidas: los Parques Nacionales Sumaco Napo-Galeras, Cotopaxi y Llanganates, las Reservas Ecológicas Cofán Bermejo, Cayambe Coca y Antisana y el Refugio de Vida Silvestre Pasochoa además de varios bosques protectores de cuencas hidrográficas y reservas privadas. La Biorreserva se extiende sobre los Andes al oriente de la ciudad de Quito, e incluye desde los picos nevados de los volcanes Cotopaxi, Antisana y Cayambe en el flanco occidental hasta los bosques de tierras bajas y selvas lluviosas del piedemonte andino en límites con la selva amazónica en su flanco oriental.
Animales
Al tener muchos ecosistemas, la Biorreserva tiene una gran variedad de especies de fauna que se distribuyen desde los páramos hasta las selvas bajas. Algunas de las especies de mamíferos más amenazadas de Suramérica habitan la Biorreserva e ilustran la importancia de su conservación:
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Varias especies de felinos suramericanos como el puma, el tigrillo y el ocelote están representados en la Biorreserva y se encuentran amenazados, principalmente por la fragmentación de su hábitat y la cacería.
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El oso andino, única especie de oso en toda Suramérica, vive en los páramos y bosques de niebla de la Biorreserva, donde necesita de espacios relativamente grandes para su conservación. Las poblaciones de osos están declinando por la cacería y por la pérdida de hábitat.
Otras especies que habitan la Biorreserva y que se encuentran seriamente afectadas de extinción son el tapir de montaña y la nutria neotropical, además de 150 especies más de mamíferos que habitan la región.
Debido al amplio espectro que abarca la Biorreserva, desde 3500 metros a 100 m.s.n.m. se pueden encontrar más de 760 especies de aves (el 50% de la avifauna del país), donde se destacan el cóndor andino, del cual recibe su nombre, la pava de monte, la gaviota andina, el periquito alipunteado y el picocono gigante (Oreomanes fraseri).
La Biorreserva está caracterizada por una gran presencia de anfibios con un estimado de 100 especies, alrededor del 26% de todos los anfibios de Ecuador. Este grupo de especies comprende alrededor de 19 anfibios montanos amenazados incluidas algunas ranas del género Hyla, varias especies de ranas venenosas de la familia Dendrobatidae y Centrolenidae.
Plantas
Desde las cumbres nevadas hasta los bosques de tierras bajas, la diversidad florística de la Biorreserva es altísima, pues se encuentra un mosaico ecológico de 17 formaciones vegetales diferentes. En la zona alta, los páramos se caracterizan por estar cubiertos de pajonales, helechos y musgos que absorben el agua de la atmósfera y la filtran hacia pequeños arroyos y ríos que drenan hacia ambas vertientes de los Andes. Especies como las chuquirahuas, musgos, romerillos, achupallas y mortiños forman verdaderos tapetes verdes a lo largo de los páramos. A medida que se desciende de los Andes por la Biorreserva, los bosques nublados formados por árboles de pumamaqui, quishuar, alisos entre otros y plantas epifitas como orquídeas, helechos y bromelias. En las tierras bajas, el panorama cambia a una matriz de selva tropical donde predominan especies arbóreas de gran tamaño.
La región aparentemente es un centro de diversidad de la familia de plantas Rubiaceae con más de 129 especies identificadas. Otras familias excepcionalmente ricas en la Biorreserva comprenden, Erichaceae, Orchidaceae, Gesneriaceae, Sapotaceae, y pterófitas (helechos). Muchas de estas especies son endémicas de esta región de los Andes. Cabe destacar que la mitad de todas las especies de palmas conocidas para la región oriental de Ecuador se encuentran en el área.
Por qué TNC trabaja aquí
El área proporciona agua dulce a más de 1,5 millones de personas del Distrito Metropolitano de Quito y sus alrededores y está siendo afectada por la expansión de la frontera agrícola y ganadera y sus prácticas inapropiadas, proyectos de infraestructura mal planificados, cacería y la explotación forestal inadecuada. TNC tiene una oportunidad única de trabajar en esta región gracias al trabajo con organizaciones socias y el apoyo del Programa Parques en Peligro, financiado por la Agencia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos (USAID).
En una reciente evaluación ecorregional de los páramos y bosques montanos de la Cordillera Real Oriental, TNC identificó a la Biorreserva del Cóndor como un área prioritaria para la conservación de la biodiversidad de Suramérica.
Qué está haciendo TNC
TNC ha estado trabajando en la región con sus socios locales, desarrollando proyectos en diversas áreas:
Fortaleciendo áreas protegidas
Las áreas protegidas son el corazón de la Biorreserva del Cóndor. TNC y sus socios están implementando acciones para fortalecer a las Reservas Ecológicas Cayambe-Coca, Antisana, Cofán-Bermejo y los Parques Nacionales Cotopaxi y Llanganates a través de programas de control y vigilancia a través de guardaparques comunitarios, fortalecimiento de la Autoridad Ambiental, provisión de equipamiento, mantenimiento de infraestructura básica, diseño de herramientas de planificación y estrategias de sostenibilidad financiera del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Ecuador.
Trabajando con propietarios privados
Entre las áreas protegidas existen comunidades y propietarios privados individuales que pueden ser aliados para la conservación de las mismas y para un adecuado uso de los recursos naturales en las zonas de amortiguamiento. TNC apoyó a la Fundación Antisana para la creación de un fideicomiso cuyo objetivo fue adquirir una propiedad de 2,117 acres en la localidad de Paluguillo, en los páramos de la Biorreserva con el fin de establecer un corredor de conservación entre las Reservas Antisana y Cayambe Coca. Esta actividad fue reforzada con la donación de 9,884 acres adicionales por parte del dueño de Paluguillo al Ministerio del Medio Ambiente de Ecuador. Fundación Antisana completó el plan de manejo de la propiedad con el fin de implementar el corredor. Adicionalmente, se trabaja con propietarios privados de varias haciendas alrededor para implementar mejores prácticas ganaderas en la región y conservación de fuentes de agua.
Apoyando comunidades
El Pueblo Cofán, TNC y la Fundación Antisana han trabajando en el área de Sinangoé protegiendo alrededor de 37,000 acres de hábitat natural a través del desarrollo del primer plan de manejo para esta área, elaborado por el mismo Pueblo Cofán. El plan de vida incluye el desarrollo de prácticas agrícolas sostenibles, la creación de viveros para cultivar plantas nativas y el fortalecimiento de su cultura. Recientemente, el Fondo de Conservación Global otorgó fondos a TNC, CI y la Fundación para la Supervivencia del Pueblo Cofán de Ecuador para fortalecer el manejo del territorio Cofán en las Reservas Cayambe Coca y Cofán-Bermejo. Este proyecto representa un esfuerzo de colaboración entre las tres entidades para la conservación de la selva lluviosa. El territorio del Pueblo Cofán se extiende sobre el piedemonte andino-amazónico de la Cordillera de los Andes desde Colombia y se yuxtapone en Ecuador con las Reserva Cayambe-Coca y Cofán Bermejo.
De otra parte, TNC y sus socios han trabajado con grupos de mujeres en los páramos de Cayambe-Coca en manejo integrado de fincas y cultivos orgánicos como un apoyo a la protección de fuentes de agua para consumo de la comunidad del pueblo de Cayambe. Fundación Antisana firmó un acuerdo con el Municipio afín de proporcionar asistencia técnica en el manejo del páramo, incluyendo la protección de fuentes de agua y trabajo con proyectos de desarrollo en al menos tres comunidades más. Estas comunidades están establecidas en los límites de la Reserva y juegan un papel importante apoyando el área protegida a través de la disminución de quemas y cacería en las cumbres andinas.