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Protegiendo el titi cabeciblanco

  monos Titi video

Aprende en este video como The Nature Conservancy y su socio la Fundación Proyecto Tití trabaja en la protección de esta especie

Cotton-top tamarin in El Ceibal, Colombia

Escúcheme!
Los titíes tienen un amplio repertorio vocal, y se han identificado 38 sonidos diferentes o combinaciones de sonidos. Escuche aquí, y visite la paguína  de Fundación Proyecto Tití para escuchar más vocalizaciones!

Tití cabeciblanco en los árboles


 

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Cotton-Top Tamarin

Por Matt Miller

Los ganaderos aquí al norte de Colombia creen, francamente, que la propiedad donde me encuentro es un desastre: hay muchos árboles y arbustos, lianas, ramas y cogollos cuelgan por doquier y cientos de plantas luchan por un espacio y por el sol; es un lugar desordenado; un caos.

Muy… salvaje.

La población mundial de 6,000 titíes no está de acuerdo con este punto de vista. Para ellos, este bosque seco tropical - con sus árboles, arbustos y lianas por doquier – es una de sus últimas esperanzas de sobrevivir.

Esa es la razón por la que The Nature Conservancy está trabajando con una organización local social y algunos ganaderos para reducir la cacería, proteger el remanente de bosque y reconectar parches naturales aislados de lo que los monos tití conocen como su hogar. 

Una Industria única para Detener el Problema

Los micos tití – también conocidos como tití cabeciblancos - viven únicamente en los bosques secos tropicales de Colombia. Hoy estoy rastreándolos, con la ayuda de un radio de telemetría y con la compañía de biólogos expertos en su comportamiento, a través de un parche de bosque a tan sólo dos horas de la histórica ciudad de Cartagena. 

Dejemos de lado por un momento la objetividad científica y digámoslo claro: estos monitos son increíblemente tiernos, con sus enormes ojos y sus melenas de pelo blanco recuerdan un poco a los científico locos.

Se mueven por el bosque en rapidísimos movimientos y saltos entre las ramas, solo para detenerse repentinamente y mirarte directo a los ojos. Nuestro grupo de conservacionistas y biólogos habitualmente sonríe, incluso aunque la mayoría los ha visto docenas de veces.

Pero cuando echamos una mirada más amplia a los titíes, no hay mucho para sonreír. Están perdiendo lo que queda de sus hogares, rápidamente.

La gente de las comunidades aledañas corta los árboles para conseguir leña o caza los titíes para venderlos en el mercado negro como mascotas o para pruebas médicas; así consiguen una fuente de ingresos económicos.

Fundación Proyecto Tití, una organización dedicada a conservar los titíes, ayudó a superar este problema mediante la estructuración de una industria única entre las comunidades locales. Los pobladores colectan bolsas plásticas de sus hogares, las cortan y las entretejen para convertirlas en bellas mochilas que son vendidas en Internet y en zoológicos como Animal Kingdom de Disney en Orlando (Florida).

La venta de estas eco-mochilas ha cambiado la vida de las comunidades proporcionando empleos dignos, mejores escuelas y sistemas sanitarios, y ha acabado con la captura ilegal de los monos en esa área. 

Protegiendo y Conectando un Hábitat Cada Vez Más Reducido

Pero los titíes enfrentan otro problema. Dos años antes, se usó tecnología satelital para mapear los remanentes de bosques secos que servían de hábitat a esta especie. El resultado fue desolador: tan solo 49,700 hectáreas permanecen en pie

Y se pone peor. Cuando los científicos de TNC y Fundación Proyecto Tití contrastaron esa información con visitas de campo, se dieron cuenta de que había mucho menos hábitat de lo que se había estimado inicialmente con las imágenes de satélite. En 2007, se verificaron 68 parches remanentes de bosque, cada uno entre 80 y 100 hectáreas.

Afortunadamente, todavía existen hermosos parches de bosque en pie. Uno de los mejores es el que estoy visitando, un rancho ganadero llamado El Ceibal. Después de aprender sobre los titíes con Proyecto Tití, los propietarios y administradores estuvieron de acuerdo con detener la tala del bosque. Creyeron en que la ganadería puede coexistir con el bosque y su vida silvestre.

Infortunadamente, muchos ganaderos aún creen que un bosque en un rancho ganadero es indicio de descuido. Los parches pequeños como El Ceibal no son suficientes para los titíes, pues se convierten, en esencia, en islas en medio de un paisaje ganadero. Los titíes son incapaces de atravesar zonas de potreros, debido a su alta dependencia a los árboles. No hay intercambio genético, lo cual puede conducir a la endogamia y una mayor susceptibilidad a las enfermedades.

Hay otro parche de bosque protegido a solo un par de kilómetros de El Ceibal. Una conexión entre ambos podría juntar dos de los mejores remanentes de bosques y sus poblaciones de titíes.

Esa es la razón por la cual TNC está trabajando con propietarios privados para unir estos parches boscosos aquí y en toda Colombia. Trabajando con propietarios en acuerdos voluntarios de conservación, el bosque sería restaurado – permitiendo a los titíes moverse libremente de un lugar a otro.

De igual manera, TNC trabaja con ganaderos locales para desarrollar métodos que eleven la producción pero utilizando menos hectáreas. Por ejemplo, a cambio de asistencia técnica de TNC, que consiste en la implementación de pasturas más nutritivas y suplementos minerales orgánicos para que el ganado gane peso y haya más nacimientos, los ganaderos se comprometen a disponer de parte de sus tierras para la conservación de los bosques secos.

“No podemos simplemente pedirle a los ganaderos que dispongan de parte de sus tierras para la conservación” dice Jaime Erazo, coordinador de conservación en tierras privadas del programa Andes Tropicales de The Nature Conservancy. “Necesitan un incentivo económico. Mediante la mejora en la producción ganadera, ellos pueden, en contraprestación, proteger más hectáreas de bosque para los titíes y la vida silvestre”. 

Alcanzando una Solución Sostenible Para Todos

TNC y sus socios continuarán trabajando en la región con ganaderos y pobladores locales para que no tengan que seguir cortando los árboles o matando estos animales. Mediante este proyecto, pueden ganarse la vida y sacar adelante sus familias sin destruir el bosque en el proceso. 

El tiempo determinará si los titíes sobreviven, pero con este espíritu de colaboración, es posible que haya un futuro prospero – para los titíes, para los pobladores locales y para el bosque seco tropical, en toda su caótica y salvaje gloria.

 

Matt Miller es director de comunicaciones para The Nature Conservancy en Idaho. Lea más de sus escritos en blog de TNC, Cool Green Science.

(Marzo 2009)

Fotos (de arriba a abajo, de izquierda a derecha): Photo © Bridget Besaw (Cotton-Top Tamarin); Photo © Bridget Besaw (Kapok tree), © Diego Ochoa/ TNC