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En Los Andes de Chile Central, El Corredor Biológico Nevados de Chillán – Laguna de Laja, se encuentra en una de las áreas ecológicas con mayor biodiversidad del planeta. Ahí coexisten los más bellos paisajes de cimas andinas, glaciares, ríos, lagunas y lagos, en el que conviven numerosas especies vegetales y animales endémicas.
![]() © Mark Godfrey/TNC |
Ubicación
Con una extensión de 560.000 hectáreas, el Corredor, aproximadamente a 400 kilómetros al sur de Santiago, se ubica en una zona única del continente sur América. Se trata de un área extraordinaria en términos ecológicos, donde convergen la ecoregion Chile Mediterráneo y la ecoregion de los Bosques Templado Lluviosos Valdivianos. El alto grado de endemismo representado en sus 41 especies de flora y 40 especies de fauna, contrasta con un alto grado de amenaza de riesgo a la extinción en el lugar.
Animales
149 especies de mamíferos, peces, aves y anfibios habitan en Nevados de Chillán. De ellas, 40 se encuentran amenazadas.
Entre las 90 especies de aves de la zona se observan:
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Plantas
En la región crecen al menos 241 especies de plantas, 41 de las cuales son endémicas y siete están amenazadas. Es posible que existan otras plantas en la región, pero debido a la falta de estudios científicos aún no han sido identificadas.
La gradiente de la vegetación arbórea en el Corredor Biológico demuestra su posición como zona de transición entre bosques más secos en el norte y más húmedos en el sur. De las especies endémicas de Nothofagus, árboles nativos de Chile, seis de las cuales (hualo, roble, raulí, coihue, lenga y ñirre) se encuentran en abundancia en la parte norte, Nevados de Chillán. En el límite austral de la zona de conservación se encuentran los ejemplares más septentrionales de la característica conífera, la araucaria (Araucaria araucana).
![]() © Mark Godfrey/TNC |
Desafíos para la conservación de la naturaleza
Toda esta diversidad se encuentra en una zona que constituye un verdadero ejemplo de la situación de la propiedad de la tierra en Chile: de las 560.000 hectáreas que componen el Corredor Biológico, el 18% están protegidas, el 4% es propiedad fiscal y la mejor parte, o 78% de total, está en manos de privados. Esta distribución presenta un gran desafío para la conservación del suelo por cuanto requiere mecanismos innovadores, diversos y multisectoriales que garanticen su protección y uso sustentable.
Fenómenos como la tala intensiva, el desarrollo urbano, el reemplazo del bosque nativo por especies exóticas, el pastoreo, la recolección de leña y madera para carbón, la construcción de embalses para centrales hidroeléctricas y el tendido de gasoductos vulneran el hábitat de ciervos y otras especies.
Las grandes empresas forestales están reemplazando el bosque nativo con especies de rápido crecimiento como el pino radiata y el eucalipto para abastecer la pujante industria chilena de astillas de madera y celulosa; en la región del Bío Bío, donde se encuentra el Corredor, hay más de 800.000 hectáreas de plantaciones exóticas: la superficie más vasta del país.
Por otra parte, el crecimiento desordenado del turismo y la construcción sin control de viviendas para vacaciones constituyen una amenaza que aumenta todos los años. En efecto, en el centro del corredor se encuentra uno de los principales centros de esquí del país, el cual ha experimentado un crecimiento exponencial durante los últimos 10 años. En toda la zona, las constantes subdivisiones de la tierra presentan una amenaza grave para la conectividad biológica.
Una estrategia para el éxito
Con el apoyo inicial de TNC, el CODEFF (Comité Nacional Pro Defensa de la Flora y la Fauna), CONAMA (Comisión Nacional del Medio Ambiente) y CONAF (Corporación Nacional Forestal), en conjunto con actores locales han generado un proceso multi-sectorial para establecer mecanismos de protección mediante actividades, herramientas y uso de técnicas que permitirá fomentar un desarrollo económico y humano sustentable en lo sociocultural y en lo ecológico.
La creación de un grupo de trabajo multisectorial (propietarios, organismos públicos, gobiernos locales, miembros de la comunidad, empresas y académicos) del Corredor Biológico Nevados de Chillán ha llevado a la práctica lo que mejor hace TNC: reunir a los dispersos actores involucrados en la zona para que puedan combinar y armonizar sus actividades en posición de un objetivo común.
2003
2004/2005
![]() © Mark Godfrey/TNC |
2006/2007
En 2007 The Nature Conservancy cumplió su apoyo directo al área del corredor. El Comité Ejecutivo del corredor continua, bajo el liderazgo de CONAMA, trabajando para que El Corredor Biológico Nevados de Chillan – Laguna de Laja perdure como un espacio para conciliar a las personas y la naturaleza.
Foto superior: © Mark Godfrey/TNC