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Corredor Montañoso Marino Maya, Belice

El territorio de Belice es ligeramente más pequeño que el del estado de Massachusetts y la selva pluvial cubre el 93 por ciento de la superficie del país. Belice también posee la segunda barrera de arrecifes del mundo, por su tamaño, sólo superada por la Gran Barrera de Australia. El arrecife tiene una longitud de 184 km., se extiende a lo largo de todo el país y está salpicado por más de 200 cayos. Belice es sumamente conocido por sus bosques pluviales y sus saludables arrecifes de coral.

El Corredor Montañoso Marino Maya está en el distrito de Toledo, en el extremo meridional del país y está considerado el territorio olvidado de Belice, separado del resto del país por una larga carretera no pavimentada. Otro factor que coloca a Toledo aparte del resto del país es su enorme pluviosidad, que llega a cuatro metros cúbicos por año. Debido a este hecho, gran parte del distrito permanece intacta y mantiene una abundancia de bosques pluviales no explorados que brindan hogar a una enorme diversidad de plantas y animales tropicales. La carretera sur está ahora en proceso de pavimentación y esto trae consigo las amenazas de la extracción de madera, expansión agrícola y conversión irreversible de las tierras silvestres.

Los residentes de Toledo son, en su mayoría, indígenas mayas que viven en pequeñas aldeas dependientes de la agricultura de subsistencia y son descendientes directos de la gran civilización maya que se hundió hace varios siglos. También residen en Toledo comunidades garifunas, que llegaron a América Central desde el África. El corredor, por ende, alberga una rica variedad de culturas y hábitat, animales y plantas, en una faja casi totalmente intacta del sur de Belice.

Diversidad de montañas y arrecifes
El corredor tiene una superficie de 405.000 hectáreas, conecta la cadena montañosa Maya con la barrera de arrecifes de Belice y contiene bosques tropicales pluviales, el 10 por ciento de las selvas de manglares del país y espectaculares arrecifes de coral.

Con una pluviosidad de más de cuatro metros cúbicos por año (más alta que el 90% del resto de América Central) las tierras altas están estrechamente ligadas con las tierras bajas por medio de la escorrentía y de numerosos ríos. Esos cursos de agua ofician como lugar de reunión para muchos animales, como los jaguares, que migran libremente desde los parajes montañosos a las zonas costeras en busca de agua y para tener sus crías. Además, las aguas adyacentes a la línea costera son hogar de una amplia variedad de vida marina, por ejemplo manatíes, delfines y peces de alta mar. Algunos de éstos son gigantes, como el mero, que puede llegar a un peso de más de 300 kilos.

En virtud de esta gran diversidad, The Nature Conservancy y el Instituto Toledo de Desarrollo y Medio Ambiente y The Nature Conservancy formaron una alianza cuyo objetivo es la conservación de este corredor montañoso marino sin igual, en el sur de Belice.

El corredor es hogar de varias especies raras y en peligro, mamíferos grandes y pequeños, terrestres y marinos, carnívoros depredadores, aves residentes y migratorias, reptiles grandes y pequeños y anfibios. Los bosques y sabanas son hogar de las cinco especies de gatos salvajes que se encuentran en América Central, jaguares, pumas, ocelotes, jaguarundíes y margayes, así como tapires, pecaríes, monos araña y aulladores, cocodrilos y serpientes. En las zonas costeras hay abundancia de manatíes, delfines, tortugas de mar, iguanas y muchos peces tropicales de variado colorido. Los arrecifes de coral de Belice se cuentan entre los más prístinos de la región.

Actividades de conservación
El Instituto Toledo de Desarrollo y Medio Ambiente y The Nature Conservancy han elaborado un vasto plan de conservación para el corredor y, lo que es más importante, el instituto trabaja en estrecho contacto con las comunidades locales a fin de asegurar que la conservación del lugar sea beneficiosa para ellas.

Dentro del marco de este plan, el instituto capacita a pobladores locales para que trabajen como guías de turismo. Su íntimo conocimiento del paraje es sumamente valioso, sea cuando llevan a los turistas remando por los arroyos bordeados de vegetación de la jungla o a bucear en las aguas color turquesa del saludable arrecife de coral. Los guías, que cada día comprenden mejor su entorno gracias a los programas de capacitación del instituto, son naturalistas idóneos y muy conscientes de las salvaguardias que han de aplicarse. El instituto también planifica la formación y administración de zonas protegidas dentro del corredor.

Finalmente, el instituto, reconociendo la amenaza creciente que suponen la urbanización, la extracción de madera y la agricultura insostenible, ha emprendido la compra de predios y un programa de conservación, con objeto de proteger las tierras vírgenes del distrito y sus aguas.